Los resultados del Punto de Referencia «La otra cara del mercado laboral: más satisfacción, nuevas brechas» muestran la necesidad de profundizar en las brechas emergentes de satisfacción laboral, avanzar en la comprensión de qué hace “interesante” un trabajo, consolidar las buenas prácticas organizacionales que han contribuido a la mejora observada, e impulsar políticas de conciliación vida-trabajo efectivas, que vayan más allá de medidas puntuales de flexibilidad.

• A pesar de la persistente debilidad del mercado laboral, caracterizada por alta desocupación y baja creación de empleo, la satisfacción laboral aumentó entre 2015 y 2025: la proporción de trabajadores muy o totalmente satisfechos pasó de 58% a 64% (Encuesta CEP-ISSP).
• Este aumento se explica por mejoras en los aspectos del empleo más estrechamente asociados a la satisfacción, destacando el fortalecimiento de las dimensiones intrínsecas del trabajo —mayor percepción de que el trabajo es interesante y socialmente útil— y una mejora en las relaciones al interior de la empresa, especialmente con los niveles directivos. Asimismo, aunque la valoración de la autonomía no varió, esta dejó de relacionarse de forma negativa con la satisfacción.
• La evolución de la satisfacción laboral no ha sido homogénea entre grupos, lo que ha modificado el perfil del trabajador más satisfecho en comparación con hace una década: los hombres reportan hoy mayores niveles de satisfacción que las mujeres, y los trabajadores con educación superior completa presentan, en promedio, los registros más bajos
• En cuanto a los determinantes de la satisfacción laboral, las características intrínsecas del empleo siguen siendo el factor más decisivo, en particular que el trabajo resulte interesante. En segundo lugar, influyen las condiciones extrínsecas —ingresos, seguridad laboral y oportunidades de ascenso— así como el equilibrio entre la vida laboral y personal.
• Los resultados muestran que los factores asociados a la satisfacción han cambiado en el tiempo: la autonomía deja de tener un efecto negativo y el equilibrio vida-trabajo pasa a depender menos de medidas puntuales de flexibilidad y más de una organización integral del tiempo.
• Los resultados muestran la necesidad de profundizar en las brechas emergentes de satisfacción laboral, avanzar en la comprensión de qué hace “interesante” un trabajo, consolidar las buenas prácticas organizacionales que han contribuido a la mejora observada, e impulsar políticas de conciliación vida-trabajo efectivas, que vayan más allá de medidas puntuales de flexibilidad.