La decisión del gobierno de José Antonio Kast de no apoyar la candidatura de
Michelle Bachelet a la Secretaria general de la Organización de las Naciones
unidas (ONU) ha molestado profundamente a los sectores de izquierda de nuestro
país.

Sin embargo, quienes votaron por el candidato republicano para elegirlo
Presidente de la República han celebrado la decisión de Kast. Esos sectores no
olvidan que Bachelet, con su política reformas impulsadas en su segundo
gobierno, generó los problemas económicos que aún hoy se viven en Chile.
Recuerdan que durante su segundo gobierno, el país solo creció en promedio un
1,8%; no olvidan que prescindió por completo del diálogo con la oposición, al
contar con mayorías en el Congreso Nacional; no olvidan que rompió el pacto DC-
PS como eje de gobierno (de la llamada Concertación) y forjó una nueva alianza
(la Nueva Mayoría) incorporando al Partido Comunista que izquierdizó a todo su
sector.
Tampoco olvidan que auspició la creación del Frente Amplio e hizo suyas las
banderas de la política educacional que impulsaba esta colectividad política y que
asumió como propias sus banderas en educación; Finalmente, la gente no olvida
que Bachelet hizo suyo el proyecto de Nueva Constitución impulsado por el
extremismo de izquierda, apoyando la campaña del apruebo de ese “engendro
constitucional”.
En política, las decisiones tomadas o las políticas impulsadas tienen costos
políticos. Ellas afectan positiva o negativamente a las personas. Bachelet, hoy no
puede aspirar a que la gente que voto mayoritariamente por Kast, este de su lado
y apoye su candidatura a la ONU. Muy por el contrario, esa gente no solo le pide a
Kast que no apoye a Bachelet sino que, haga todo lo posible por impedir su
elección.
En todo caso, y como han señalado diversos analistas internacionales, el gobierno
norteamericano, que tiene derecho a veto en esta materia, ya decidió vetar la
candidatura de Bachelet, transformando esta candidatura en inviable.