¿Qué es la denominada “Nueva Falange”? De repente a mediados de 2025, surgió en Chile una corriente de opinión conformada por personas identificadas con los valores y principios del humanismo cristiano. ¿Qué habría opinado, si estuviera vivo, Jorge Rogers Sotomayor?, figura talentosa y resplandeciente de la vieja Falange Nacional. Como se recordará, Rogers después de su injusta e irracional expulsión del Partido Demócrata Cristiano, colectividad que fundó y quiso tanto, firmaba sus enjundiosas columnas periodísticas con la frase “el último falangista”.

¿Qué significa este nuevo relámpago humanista?
Dos grandes adherentes a Nueva Falange, la han definido con inigualada precisión y brillo. La coincidencia en este sentido es notable.
Para Roberto Mayorga -su coordinador nacional- es “una comunidad de fe y de pensamiento, de personas independientes reunidas en carácter de ‘minorías creativas’, que desean colaborar libremente en la construcción de una alternativa viviente que promueva el desarrollo integral de la persona humana”, “un modelo fundado en los principios del humanismo cristiano que enfrente la honda crisis espiritual, ética y cultural en que se encuentran Chile y el mundo”. Es decir, no la ha definido como un movimiento político, aunque proponga formulaciones y soluciones de tal naturaleza. (“El Líbero”, 4 de febrero de 2026)
Para Renato Ahumada -otro personero destacado y director de “El Cordillerano”-, “Nueva Falange es una corriente de opinión conformada por personas inspiradas en los valores del humanismo cristiano para contribuir a la consolidación de una patria justa, solidaria, libre, en un clima de paz social y tolerancia cívica”. (“El Cordillerano”, 21 de diciembre de 2025)

Comunidad de fe y pensamiento
Mayorga ha explicitado que Nueva Falange “como comunidad de fe inspirada en el evangelio”, “se ha comprometido a actuar siguiendo dichas enseñanzas, de modo que el humanismo cristiano que profesa no devenga en un contenido desprendido de su esencia”. En tanto, “como comunidad de pensamiento aspira a promover la dignidad humana y el bien común fundándose en los valores de la tradición cristiano-occidental, según una visión pluralista, tolerante y no confesional. Proclama la idea de desarrollo humano y crecimiento en los planos material y espiritual, dentro del marco de la ética y del Estado de Derecho, haciendo prevalecer el bien común por sobre los intereses individuales”.
“Como comunidad de pensamiento, su compromiso es cautelar los cimientos de la democracia auténticamente representativa, en un ambiente de gobernabilidad política, con alto grado de eficacia, modernidad y calidad en la gestión del Estado, privilegiando la participación de las personas y la integración de los cuerpos intermedios y de las regiones”.
Agrega que Nueva Falange “posee y defiende una visión clara y coherente de todo cuanto se relaciona con la dignidad y la protección de la vida”, considerando atentamente los avances de la llamada “Inteligencia Artificial”, persuadida de que ninguna creación tecnológica puede reemplazar al ser humano dotado de conciencia y voluntad libres.

Fundamento cristiano
La Nueva Falange chilena al nutrirse del magisterio de la Iglesia Católica, de los principios valóricos de la civilización cristiana y de los aportes que otras corrientes filosóficas, religiosas o políticas han efectuado en la tarea de encarnar la primacía de la dignidad humana, manifiesta su voluntad de acoger los desafíos y asimilar los avances que el conocimiento, la evolución de la ciencia y la tecnología conquistarán en el devenir de los tiempos, incorporándose a los cambios y a su dinámica en la medida que beneficien a la persona y a la comunidad internacional.
“Postula que la dignidad del ser humano se alcanza cuando éste logra satisfacer sus necesidades esenciales, tanto materiales como espirituales.

Postulados sociales
Nueva Falange “se sustenta en los valores de la fraternidad y la solidaridad, al hacer suya la máxima de Juan Pablo II de que “los pobres no pueden esperar”, por lo cual impulsa políticas que, fomentando la integración cívica, se orientan a disminuir las desigualdades de toda naturaleza y a facilitar a todos el acceso a un nivel económico y social digno”.
Nueva Falange está resuelta a apoyar a las mujeres en la concreción legítima de sus múltiples roles, en el ámbito profesional social y en la vida familiar. La mujer y la familia son la columna fundamental de la crianza y educación de los hijos, así como de la transmisión de valores y enseñanzas que sustentan la base del desarrollo humano digno, libre y justo.

Planteamiento económico-social
“En materia económico-social se identifica con los postulados esenciales de la doctrina social de la Iglesia al defender los principios de solidaridad y subsidiariedad, pilares fundantes de un espíritu comunitario auténticamente justo y equitativo”.
Los seguidores de Nueva Falange postulan una economía social de mercado junto a un Estado subsidiario y solidario cuyo fin último sea el bien común y la mayor realización material y espiritual de todos los chilenos. Por ello, consideran fundamental el acceso a un trabajo digno, a una seguridad social y medicina adecuadas, a la vivienda, a disfrutar de un ambiente de unidad e integración familiar y a una educación de excelencia que incentive el sentido del derecho y del deber, la amistad cívica, la cultura, la ciencia, las artes, el deporte y la recreación. Reconocen el derecho fundamental de los padres a elegir el proyecto educativo para sus hijos que mejor responda a sus convicciones y creencias.

Visión internacional
Ante un mundo en crisis y una institucionalidad internacional desequilibrada, Nueva Falange aboga para que Chile emerja nuevamente como actor constructivo, participando con prestancia e independencia, promoviendo un nuevo orden mundial, un espacio de genuina convivencia para toda la humanidad, con estricto respeto a los fundamentos básicos del derecho internacional, el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional, la protección de los derechos humanos, la vigencia de la democracia, el respeto a todas las naciones del mundo, la solución pacífica de las controversias cautelando el principio de autodeterminación de los pueblos y el de soberanía e identidad nacional, en armonía con la preservación de la naturaleza y el medio ambiente a nivel mundial. (“El Líbero”, 4 de febrero de 2026)

Hacia la reconstrucción nacional
Sobre la base de esta concepción cristiana del ser humano como fin ético-político, se fortalecerá la irrupción de un nuevo humanismo en Chile.
A juicio de Renato Ahumada, la realidad que implica “caminar por la ruta de la unidad nacional significa ver más allá de las izquierdas o derechas; si se quiere terminar con la descomposición, hay que ir más allá de las diferencia. De este modo llegará el tiempo favorable para la reconstrucción nacional”.