En una pequeña aldea ubicada a los pies de los Alpes suizos, cuatro sacerdotes
fueron consagrados como Obispos sin la autorización del Papa León XIV, por la
Fraternidad Sacerdotal de San Pío X Grupo ultraconservador, seguidores del ex
Obispo Marcel Lefebvre (1905 – 1991) que mantiene desde hace varias décadas
una relación conflictiva con el Vaticano.

Años atrás, el Obispo Lefebvre enfrentó al Papa y al Vaticano, tras rechazar las
reformas del Concilio Vaticano II y fue excomulgado por el Papa Juan Pablo II en
1988 al ordenar obispos (como sucedió ahora sin un mandato Papal) creando un
cisma en la Iglesia Católica.
El Papa León XIV antes de decretar la excomunión pidió al Superior General del
grupo, Davide Pagliarini, en una carta: “Les ruego y les pido de todo corazón:
¡vuelvan sobre sus pasos!”, …”desgarrar la túnica inconsútil (sin costuras) de
Cristo es un pecado de extrema gravedad”.
El Superior de la Fraternidad, Davide Pagliarini, le contestó al Papa que su
objetivo no era provocar una división. Le señaló: “Lejos de nosotros está la idea de
separarnos de la Iglesia Romana; al contrario, deseamos servirla mediante medios
extraordinarios, como se ayuda a una madre que atraviesa una grave dificultad y
necesita una ayuda particular que no todos comprenden”.

El grupo “lefebvristas”, ha seguido adelante con sus planes a pesar de los
llamados que, hasta última hora, les hizo el Papa.
En un decreto, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la máxima autoridad de
vigilancia doctrinal de la Iglesia Católica, anunció la excomunión no solo de los
líderes, sino de todos los católicos que se adhieran “formalmente” a la Fraternidad.
La excomunión de sus miembros, la sanción más severa dentro de la Iglesia
Católica.