Por Jorge Varela
Analista político
Si usted es una persona seguidora de la historia de Chile o alguien que ha vivido
en su carne las incidencias del devenir día a día, podrá coincidir con quienes
argumentan que el debate de nociones básicas en materia política es un guion
que no se ha terminado de escribir; se extiende por décadas y gira en torno a
temas que se repiten sin pausa ni descanso.
Disyuntivas causales no resueltas
La referencia a cuestiones relacionadas con disyuntivas ideológicas trascendentes
como: revolución o reforma, materialismo o espiritualismo, cambio radical o
gradual, colectivismo o personalismo, violencia u orden, confirman que la derecha
y la izquierda aún no han superado una serie de dilemas de los cuales depende su
proyección e incidencia estratégica. Esta constatación no es una especulación
teorizante simple, de aquellas de tono menor.
Reformismo visto desde la izquierda
Al respecto, resulta sorprendente –y casi misterioso– que Juan Ignacio Latorre, un
personaje clave perteneciente al Frente Amplio chileno, haya calificado
tardíamente al “reformismo” como “una puerta semi abierta para generar cambios,
tal vez no todos los que quieres; pero sí permite avanzar, eso hay que valorarlo y
atesorarlo”. Según él, parte del liderazgo de Boric estuvo ahí. “Eso es reformismo
con un horizonte. Tiene que ver con valorar la democracia”.
¿Revolución postergada?
Preguntado si este enfoque significaba que el proyecto ya no es la revolución,
señala: “Vengo de Revolución Democrática, mira el nombre. Por algo nos
inscribimos como partido político. Optamos por este camino y no por seguir siendo
movimiento social, estudiantil, feminista, ecologista. Quisimos construir un partido
político que entra al Congreso. Que juega el juego de la democracia. Creemos en
esto y creemos que, además, la democracia hay que defenderla y profundizarla.
Compañeros del Frente Amplio uruguayo que habían sido tupamaros, que habían
sido compañeros de Pepe Mujica en las luchas revolucionarias de los años
sesenta y setenta, que estuvieron presos mucho tiempo, decían: cuando pierdes la
democracia, ahí te das cuenta y la valoras”.
Posturas imposibles de olvidar
El contraste de posturas opuestas al interior del Frente Amplio es para mantenerlo
en el primer lugar de la cartelera y archivarlo, antes que sea olvidado. El mismo
Boric, en su condición de dirigente estudiantil, afirmaba antes de ser
candidato: “Hay que hacer la revolución con el lumpen, porque son los únicos que
no tienen nada que perder”. Enseguida reflexionaba: “¿Por qué hago esa
referencia? Porque hay un momento en que todo tipo de movilización puede
terminar vaciándose de sentido no más, vaciándose absolutamente de sentido…
por estar en el Parlamento no se renuncia a la movilización social”.
La simulación
Existe una fórmula que se utiliza frecuentemente en la actividad política: es la
denominada “simulación”. Esta consiste en disfrazar los objetivos, también las
verdaderas motivaciones inspiradoras, que se persiguen en toda lucha despiadada
por el poder, mediante la adecuación a fines y motivos que los jerarcas, partidos y
grupos consideran útiles y eficaces. Si la postura revolucionaria deja de ser útil,
buena es la prédica reformista. En sentido contrario, cuando el reformismo ya no
es ese gran discurso seductor que se articula para atraer a la ciudadanía, es el
momento preciso para desatar a las bestias y emplear la furia sin control. ¿Acaso,
usted olvida el caos octubrista de 2019, en que actuaron elementos del lumpen
bajo orientación y cobertura? Ni Nicolás Maquiavelo llegó a tanto.
El radicalismo oportunista se proyecta
Una sociedad no puede continuar subordinada a falacias radicales amorales,
transitorias o acomodaticias. Dichas posturas se inscriben en una doble estrategia
que intenta garantizar éxitos. Ni el vocablo populismo sirve para ocultar tanta
incapacidad, aunque sus sostenedores se auto declaren socialistas ortodoxos o
socialdemócratas. El único calificativo es: oportunismo indecente; sí, oportunismo
de baja calidad.
En un estado de alucinación permanente, el radicalismo de izquierda -pese a todo-
insistirá en proyectarse. Entonces, ¿cómo confiar, cómo apostar y dar crédito a
Tomás Vodanovic, figura emergente del FA, cuando declara que: “la idea de orden
tiene que estar presente en un proyecto progresista?” Bien ha sabido escribir el
historiador y sociólogo marxista Perry Anderson: “no es lo mismo ser derrotado
que doblegado”.








