Los efectos del último temporal reabrieron la discusión sobre la necesidad de
contar con infraestructura resiliente en el país, que permita enfrentar las
emergencias climáticas desde una planificación preventiva.
Para complementar ese debate, la Cámara Chilena de la Construcción lanzó este
año una versión del Informe de Infraestructura para el Desarrollo Sostenible, que
analiza el estado actual de sectores estratégicos y cuantifica la inversión necesaria
para cerrar brechas en un plazo de 10 años, así como propone una agenda de
implementación.
Uno de los capítulos aborda la infraestructura hídrica y la resiliencia climática
como una de las tendencias internacionales clave. “Avanzar hacia un modelo de
crecimiento más sostenible y eficiente en el uso de recursos exige que las
decisiones de inversión de esta década incorporen criterios de resiliencia,
adaptación climática y gestión de riesgos desde su fase de diseño y
estructuración”, dice el IDS.
La inversión proyectada busca adaptar la infraestructura pública ante la
variabilidad climática extrema, concentrando sus recursos principalmente en las
macrozonas norte, centro y austral, donde la presión urbana y la vulnerabilidad de
las cuencas requieren intervenciones críticas. Las obras contempladas incluyen el
control de riesgos aluvionales y crecidas, la gestión de aguas lluvias (Drenaje
Urbano), defensas fluviales y manejo de cauces, además de infraestructura verde
y soluciones basadas en la naturaleza, como parques inundables.
El impacto de este tipo de inversiones, según comentó el presidente de la
CChC, Alfredo Echavarría, a El Mercurio, “va mucho más allá de evitar
inundaciones. Permite en primer lugar proteger a las personas, disminuir daños en
viviendas e infraestructura pública, reducir interrupciones en la conectividad y en
servicios básicos como agua, energía y telecomunicaciones, además de proteger
la actividad económica y evitar los elevados costos asociados a la reconstrucción
posterior a los desastres”.
Las cifras e iniciativas para mejorar la resiliencia
En este sentido, el IDS cifra en 1.130 USD MM la inversión total necesaria en
este ámbito, para el período 2026-2035. En concreto, en la Región
Metropolitana se requerirían 264 USD MM distribuidas en 77 iniciativas, que
consideran drenaje urbano, control aluvional y el modelo “Ciudad Esponja”
(jardines de infiltración, humedales urbanos, pavimentos permeables) en comunas
como La Florida, San Bernardo y Quilicura.
En la Región del Maule, son 232 USD MM repartidos en 108 iniciativas, la mayor
cantidad de proyectos a nivel nacional, enfocados en conservación de canales y
estabilización de cauces frente a crecidas.
En Tarapacá, la cifra alcanza a 172 USD MM, destinados a protección de riberas
en el Río Loa, quebradas de Camiña y Tarapacá, y control aluvional en quebradas
de Iquique y Alto Hospicio.
Por otra parte, en Coquimbo son 109 USD MM, centrados principalmente en
seguridad ante remociones en masa y un sistema de evacuación de aguas lluvias
de 5 km para La Serena-Coquimbo.
En O’Higgins, se estiman 103 USD MM para iniciativas en defensas fluviales en
cuencas Rapel, Cachapoal y Tinguiririca; colectores primarios y sistemas de
bombeo en pasos bajo nivel.
Y en Valparaíso, el cálculo asciende a 71 USD MM, destinados a restauración
de humedales (como Mantagua), plazas de agua y pavimentos permeables.
“La evidencia internacional muestra que invertir anticipadamente en infraestructura
resiliente es más eficiente que reconstruir después de una emergencia. Lo que
planteamos en el Informe de Infraestructura para el Desarrollo Sostenible, IDS, es
que cambiemos la cultura de la reacción hacia la de la planificación
preventiva”, explicó el presidente de la CChC, Alfredo Echavarría.








