El lunes el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció una
escalada de sanciones económicas en contra de Irán si este país sigue
profundizando sus relaciones económicas con el régimen chino. Por el momento el
funcionario evitó incluir a los grandes bancos chinos en el paquete de sanciones.
Hay que señalar que China compra el 90% del petróleo que exporta Irán. Esta
decisión podría tensionar la relación bilateral un mes antes de la cumbre prevista
entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Washington. Este encuentro
es considerado clave para prorrogar la tregua comercial de un año que ambos
países acordaron en octubre pasado.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian y el presidente chino Xi Jinping se dan la mano durante un encuentro en Pekín, China (Presidencia de Irán/WANA (Agencia de Noticias de Asia distribuida a través de REUTERS/Archivo)
China advirtió este martes que tomará represalias contra Estados Unidos si el
nuevo paquete de sanciones impuesto a Irán implica a empresas chinas.
Washington intenta asfixiar económicamente al régimen iraní y expone al mismo
tiempo la red de comercio petrolero que Beijing sostiene con Teherán al margen
de las restricciones internacionales.
En una conferencia de prensa en Beijing, el vocero del Ministerio de Relaciones
Exteriores chino, Lin Jian, afirmó este martes: “China tomará todas las medidas
necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses”. El funcionario
advirtió que “la guerra económica y la máxima presión no ayudan a resolver los
problemas” … “solo van a alimentar aún más los conflictos”. Señaló el vocero
chino: “La tarea urgente es facilitar la desescalada de la situación y volver cuanto
antes al camino del diálogo y la negociación” … “la cooperación entre China e Irán
siempre se desarrolló en el marco del derecho internacional y no debería ser
interferida ni interrumpida”.
La relación económica entre China e Irán viene de antiguo. En marzo de 2021,
Irán y China firmaron en Teherán un “pacto de cooperación estratégica de 25
años” cuyos detalles nunca se hicieron públicos, según confirmó en su momento la
televisión estatal iraní. El acuerdo, que según medios oficiales persas contempló
inversiones chinas por unos 400.000 millones de dólares en los sectores
energéticos y de infraestructura de Irán a cambio de un suministro estable de
petróleo y gas a precios competitivos.








