Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, en una columna de opinión publicada por el diario El Mercurio de Valparaíso, criticó duramente la pretensión del Gobierno de comprar la ex casa de Salvador Allende para convertirla en un museo en su memoria.
El rector de la UDP señaló en su columna que “La fallida compra por parte del Estado de lo que fue la residencia del Presidente Allende muestra, como en un resumen, los niveles de torpeza a que han llegado algunos funcionarios gubernamentales. Para advertirlo basta revisar algunas reglas”.
Peña recordó que la Constitución Política del Estado, en su artículo 37 bis, señala que se prohíbe a los ministros (en este caso Fernández Ministra de Defensa) celebrar contratos con el fisco. La Constitución también establece que los senadores (en este caso Isabel Allende) o los diputados que participen de estos contratos deberán cesar inmediatamente en su cargo. Esto podría llevar a la destitución de la senadora Isabel Allende que figuraba en el contrato de venta de la propiedad.
Carlos Peña, escribe que lo “escandaloso” del caso es que “el contrato fue celebrado, es decir, concurrieron ambas partes y prestaron su consentimiento según consta en la escritura pública suscrita el treinta de diciembre que se encuentra ya incorporada en el protocolo o registro público bajo el número 95.512”.
En el contrato, como vendedoras, aparece la ministra Fernández y la senadora Allende actuando mediante un representante legal. Señala el rector: “que lo hagan mediante un representante por supuesto no las excusa, puesto que la ley (artículo 1.448 del Código Civil) dispone que los actos del representante producen respecto del representado iguales efectos que si hubiese contratado él mismo”.
Señaló el rector Carlos Peña: “En esa escritura pública consta una flagrante violación de las reglas constitucionales que podría ser conocida por el Tribunal Constitucional”. Finalmente señalo Peña que: “El resultado de todo esto es que la ministra, la senadora y el Ejecutivo han actuado de mala fe, según las reglas lo establecen sin que pueda proveerse una prueba para demostrar lo contrario”. “¿Cómo explicar que quienes tienen a su cargo hacer valer la Constitución y las leyes las ignoren, no sepan de qué se trata, ni ellos ni los abogados que los asesoran?”. “¿cómo es posible que se haya llegado a este extremo de torpeza y descuido en el manejo de los asuntos de Estado? ¿Cómo es posible que haya ocurrido esto que, no vale la pena ocultarlo, da vergüenza ajena? ¿Cómo explicar que quienes tienen a su cargo hacer valer la Constitución y las leyes las ignoren, no sepan de qué se trata, ni ellos ni los abogados que los asesoran?”… “Muchas veces se han excusado los errores en que el Ejecutivo ha incurrido, recordando que se trata de personas carentes de experiencia, de manera que habría que aceptar que aprendiesen de sus propios errores. El mismo Presidente ha reconocido, en una de sus varias autocríticas (interrumpidas por los variados tropiezos que le brindan la oportunidad de excusarse de nuevo) que es necesario aprender”. “Pero en este caso no es inexperiencia, no es falta de tiempo para habitar los cargos, no es falta de comprensión de los críticos, no es la falta de apoyo de la oposición. Es peor. Es pura ignorancia”.








