La OCDE entregó a conocimiento publicó, un Estudio Económico para Chile,
destacando que la economía del país ha vuelto a su tendencia de crecimiento
gracias a unas políticas macroeconómicas adecuadas, tras el recalentamiento que
siguió a la pandemia.

Aclaró que la convergencia de los ingresos del país con las economías más
avanzadas de la OCDE se ha estancado desde 2012, lo que refleja en parte la
disminución de la productividad y el debilitamiento de la inversión.
Hay que recordar, que según informes oficiales la productividad del país anota un
avance cero en 2024 y que en los últimos 15 años su crecimiento ha sido nulo.
La OCDE pronostica que el crecimiento del año 2024 será de 2,4%; de un 2,3%
en 2025 y de un 2,1% en 2026. Según el organismo, la recuperación de los
salarios reales y la relajación de la política monetaria apoyarán un mayor
crecimiento de la renta real y del consumo. La mejora gradual de las condiciones
crediticias y financieras en Chile debería aumentar el acceso al crédito para los
consumidores y estimular el crecimiento de la inversión.
La OCDE señala que las perspectivas de crecimiento a largo plazo de nuestro
país, dependerán en gran medida de su capacidad para hacer frente a los
obstáculos estructurales para elevar la productividad y la inversión, al tiempo que
aumenta el espacio para el gasto público. Señaló que la inversión se ha
recuperado después de la pandemia, pero que las barreras estructurales persisten
impidiendo que Chile alcance a las economías más avanzadas de la OCDE en
productividad y nivel de vida. Señaló finalmente que la ralentización de la
economía, la limitación de los mercados de capitales, la incertidumbre política y
una política monetaria restrictiva que ha dado lugar a condiciones crediticias
restrictivas han lastrado la inversión empresarial tras la pandemia. Además de los
retos a corto plazo, las barreras estructurales dificultan el crecimiento de la
productividad..