El país se encuentra absolutamente conmocionado y su conmoción aumenta a
medida de que se van conociendo mayores detalles de la situación que se creó
con la libertad del sicario que asesinó a sangre fría a un conocido comerciante de
la calle Meiggs.

Primero la opinión pública conoció las actuaciones de la jueza Rodríguez que dictó
3 resoluciones relacionadas con el sicario; luego las explicaciones dadas por las
autoridades de Gendarmería en relación con su liberación; después ver las
imágenes de televisión en las cuales se ve al sicario caminando tranquilamente
por la calle y ahora, oh sorpresa, la opinión pública conoce que el nombre del
sicario no era Osmar Alexander Ferrer Ramírez sino que su verdadero nombre es,
según sus huellas dactilares entregados por Interpol, Alberto Carlos Mejía
Hernández. Antes, Carabineros, había emitido una alerta bajo el nombre de
“Carlos Alberto Mejía Hernández”. O sea, hubo un nuevo error en el nombre del
asesino del comerciante. Actualmente, la Fiscalía Oriente investiga el asesinato
del empresario de calle Meiggs y la Fiscalía Occidente, investiga la razón por la
cual quedó libre el sicario. Lo ocurrido, es un verdadero escándalo nacional, pues
la opinión pública pudo constatar que se ha vulnerado reiteradamente el sistema
institucional al quedar en descubierto la verdadera cadena de errores que han
mostrado la debilidad de nuestro sistema de justicia.