La ciudad se fundó con el nombre de Villa de San Felipe del
Real. El acto de la fundación de la villa se enmarcó dentro de
las políticas, que en materia de fundación de villas y
ciudades, estaban establecidas por las reformas
administrativas que puso en marcha la casa de Borbón, a
comienzos del siglo XVIII.

Esas reformas administrativas buscaban hacer más eficiente
la administración colonial y como debe suponerse,
incrementar los recursos obtenidos por la vía de los cobros de
impuestos.
En lo territorial, la política aplicada por las autoridades del
régimen Borbón, estaba condicionada por el hecho de que se
estimaba que la población de las Indias (América) estaba
demasiado dispersa, hecho que dificultaba el control de la
cobranza de los tributos y permitía los arreglos informales
entre vecinos y las autoridades locales que se traducía en la
práctica en una masiva evasión de impuestos.
El régimen Borbón busco estimular la vida urbana, para hacer
efectiva la presencia del Estado y como incentivo, la corona
ofreció a quien quisiera convertirse en vecino de una villa una
serie de derechos políticos y privilegios que permitían
respetar las políticas administrativas del gobierno central.