Después de varios meses en que se realizó una ardua campaña electoral, llegó el día 14 de diciembre, en que se realizó la segunda vuelta electoral, y el pueblo de Chile decidió con su voto, por amplia mayoría que José Antonio Kast será el nuevo presidente del país.
Las alternativas en juego en esta elección presidencial eran claras: O se votaba por Jeannette Jara, la candidata comunista que representaba a la coalición de gobierno actual o se votaba por José Antonio Kast, que representa un cambio de rumbo en las políticas económicas y sociales.
Tres eran los principales aspectos que han sido los puntos claves que preocupan a la ciudadanía: la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo; las políticas para impulsar el crecimiento económico y la solución de los problemas sociales, entre los cuales están las listas de espera en el área de la salud, mejorar la educación pública que se ha venido al suelo durante el gobierno de Boric y resolver el tema lacerante de los campamentos en el área de la vivienda.
Continuidad o cambio:
La ciudadanía se vió enfrentada al dilema de votar por una continuadora del gobierno de Boric o un candidato que ofrecía un cambio en las políticas económicas y sociales. Y decidió por el cambio.
El gobierno actual, no pudo resolver ninguno de los problemas antes señalados: Durante el gobierno de Boric, creció la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo llegando a niveles impensados, hecho que se tradujo en una crítica generalizada en contra del gobierno; en materia económica, el país creció entre un 1,7 a un 2,0% constituyendo este hecho una lamentable perdida de la capacidad creadora del país y tampoco pudo mejorar la educación: Boric ofreció una educación pública gratuita y de calidad y hoy la educación vive una crisis profunda; la gestión del gobierno, en áreas como la vivienda, el combate a la burocracia y otras, fue ineficiente.
Por otro lado, las desafortunadas intervenciones de Boric en materia internacional; los robos descarados cometidos por militantes frenteamplistas en el tema “fundaciones”; una política feminista que no fue capaz de pronunciarse en el “caso Monsalve” o en los ataques a las tres profesoras del Instituto Nacional, constituyeron otras muestras del fracaso del gobierno.
En definitiva, el triunfo de José Antonio Kast se explica en buena parte por el fracaso del gobierno de Gabriel Boric, uno de los más deficientes que hayan gobernado en nuestro país.
Le corresponderá al nuevo presidente, enmendar el rumbo, corregir los errores para que Chile vuelva a crecer y desarrollarse para mejorar el nivel de vida de todos sus habitantes. Será una difícil pero hermosa tarea.








