Por Paulina Piñeiro Ugarte
MBA Ing. Comercial

Atravesamos un momento difícil en nuestra nación, estamos en un punto de inflexión;
donde la decisión que tomemos no solo nos afectará a nosotros, sino también las
generaciones futuras. Estamos en un camino de no retorno, las decisiones que tomemos
hoy serán trascendentales para nuestro país. No es un tiempo para improvisaciones ni para
promesas vacías. Es un tiempo para recuperar el orden que permite vivir tranquilos y
construir el progreso que hace que valga la pena soñar con el futuro. “Reconstruir Chile
significa recuperar la confianza: en nosotros, en nuestras instituciones, en nuestro futuro y
en nuestra capacidad de ponernos de pie una vez más.”

Chile atraviesa un momento complejo: inseguridad que afecta lo cotidiano, crecimiento
estancado, desigualdades que se arrastran desde hace décadas y un clima social
fragmentado.
Sin seguridad, ningún proyecto de vida puede florecer. Sin estabilidad, no hay inversión, no
hay empleo, no hay desarrollo. Y sin progreso económico, el orden se vuelve estancamiento
y pierde sentido para las familias que esperan oportunidades reales.
Esto implica abordar tres pilares fundamentales: Seguridad y orden público; Reactivación
económica y modernización productiva; Desarrollo social y fortalecimiento institucional
Para que logremos todo esto, se necesita del orden institucional como prerrequisito para cualquier
agenda de reconstrucción. La inversión, la movilidad social y el bienestar dependen de niveles
aceptables de seguridad ciudadana.
Necesitamos un crecimiento sostenido, para financiar de manera estable políticas públicas, reducir
pobreza o mejorar ingresos reales de nuestros compatriotas.
Reconstruyamos Chile significa algo simple y grande a la vez, significa volver a creer en
nosotros, volver a mirar a nuestros hijos y saber que el mañana será mejor, volver a caminar
sin miedo, volver a confiar en que el esfuerzo vale la pena, volver a sentir orgullo de ser
chilenos