Buenos días a todos. Estimado señor Presidente de la República del
Paraguay, mi queridísimo amigo Santiago Peña; estimado señor
Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira;
excelentísimo señor Presidente de la República Oriental del
Uruguay, Yamandú Orsi; estimado señor Presidente de la República de
Panamá, José Mulino Quintero; estimada señora Presidente de la
Comisión Europea, Úrsula von der Leyen; estimado señor Presidente del
Consejo Europeo, Antonio Costa; y estimado señor Ministro de Relaciones
Exteriores de la República Federativa de Brasil, Mauro Vieira.

Quiero comenzar agradeciendo con especial afecto a mi amigo, el
Presidente de la República del Paraguay, por haber convocado esta reunión
del Mercosur y por recibirnos en Asunción, justamente la misma ciudad que
vio nacer el bloque en 1991. Hoy nos reúne un hecho de gran
trascendencia política y económica para todos los miembros de este bloque
y, probablemente, el mundo entero. Tras 25 largos años de negociaciones,
firmamos finalmente el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la
Unión Europea, quizás el mayor logro obtenido por el Mercosur desde su
creación y el resultado de una decisión estratégica que la Argentina
contribuyó a impulsar con determinación durante su presidencia pro
tempore el año pasado.
Allí se consolidó la idea que condujo al bloque a pensar una inserción
internacional más abierta, previsible, flexible y dinámica, materializada en
este acuerdo. En este marco, quiero expresar también un reconocimiento al
liderazgo europeo que hizo posible este resultado, y en especial a la
Presidenta del Consejo de Ministros de Italia, a quien tengo el gusto de
llamar mi amiga, Georgia Meloni.

Su compromiso y apoyo fueron determinantes para que este acuerdo pueda
concretarse hoy, pero quiero insistir con algo: es fundamental que en la
etapa de implementación se preserve el espíritu de lo negociado. La
incorporación de mecanismos que restrinjan ese acceso, como cuotas,
salvaguardas o medidas de efecto equivalente, reducirá significativamente
el impacto económico del acuerdo y atentará contra el objetivo esencial del
mismo. Tenemos que velar en nuestros parlamentos para que esto no
ocurra. Los 25 años invertidos nos obligan a estar a la altura en esta última
etapa. Como profeta de un futuro distópico, Argentina entiende de primera
mano que el encierro y el proteccionismo, amparados por la retórica en
lugar de los resultados, son los máximos causantes del estancamiento
económico y el crecimiento de la pobreza.
Nuestra administración fue electa por elegir el modelo opuesto, el modelo
de la libertad. Por ese motivo, la Argentina no se detiene en este acuerdo e
invita a los socios del bloque a ir más allá. El mundo avanza hacia
esquemas de negociación más dinámicos; tenemos que ser conscientes de
ello y avanzar en la misma dirección. Repensar instrumentos, acelerar
procesos y adaptar los esquemas de negociación a la velocidad de la
economía global es una necesidad, no una opción. En ese espíritu, la
Argentina continuará impulsando nuevas iniciativas comerciales con todos
aquellos socios que compartan una visión de apertura, economía de
mercado y libertad.
Junto con la finalización del acuerdo marco de comercio e inversiones con
los Estados Unidos y los avances en el acuerdo con Panamá, continuaremos
consolidando negociaciones junto al bloque con El Salvador, República
Dominicana y Ecuador. También estamos avanzando con determinación
para concluir negociaciones con los Emiratos Árabes Unidos y ampliar
nuestra presencia en Asia a través de mercados de alto potencial como
Vietnam, India e Indonesia. Igualmente, continuamos las negociaciones
relanzadas con Canadá y exploraremos nuevas oportunidades de acuerdos
a partir del interés manifestado por Japón para ampliar el comercio.
Este movimiento hacia la libertad y el comercio es la base de cualquier
integración regional genuina, porque allí donde se erosionan las
instituciones, se desconoce la voluntad popular y se vulneran los Derechos
Humanos, el resultado es siempre el mismo: aislamiento, empobrecimiento
y pérdida de libertad. La situación que atraviesa Venezuela es una muestra
clara y dolorosa de esa realidad. Por esa razón, valoramos la decisión y la
determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos, el
señor Donald Trump, y por todo su gobierno, en las acciones adoptadas en
Venezuela que derivaron en la captura del narcoterrorista, dictador, Nicolás
Maduro.

A su vez, seguimos reclamando por la liberación del ciudadano argentino
Nahuel Gallo, así como la libertad de la totalidad de los presos políticos
argentinos y de todos los presos políticos detenidos, arbitrariamente e
ilegalmente por el régimen, en abierta violación a los Derechos Humanos.
La libertad no es una consigna vacía ni un concepto abstracto, es una
alternativa política y económica concreta frente a una realidad que ya no
admite dilaciones. Avanzar en acuerdos que promueven el libre comercio,
la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad jurídica es una condición
indispensable para la prosperidad.
Para finalizar, quiero subrayar que la firma de este acuerdo no constituye
un punto de llegada, es un punto de partida dentro de un amplio plan de
vinculación económica con diversos actores internacionales, y por ello la
Argentina avanzará decididamente hacia la ratificación legislativa del
acuerdo Mercosur–Unión Europea. En los próximos días enviaré el proyecto
de ley al Congreso para su tratamiento durante las sesiones
extraordinarias. Este paso permitirá transformar los consensos
internacionales en reglas internas estables, con respaldo democrático y
previsibilidad jurídica. Esperemos que el Parlamento Europeo haga lo propio
a la brevedad posible.
En definitiva, celebramos haber alcanzado un objetivo, pero sobre todo
estamos ratificando un rumbo. La Argentina eligió la apertura, la
competencia y la integración al mundo. Este acuerdo confirma esa decisión
y nos impulsa a ir por más, con la convicción de que la libertad, el trabajo y
la inserción internacional son el camino para construir una Argentina y un
Mercosur más prósperos y protagonistas en el escenario internacional.
Muchísimas gracias a todos.