A pesar de los insistentes llamados a la unidad del auto denominado progresismo que ha hecho el Presidente de la República Gabriel Boric está todavía no logra transformarse en una realidad. Los partidos del llamado Socialismo Democrático están molestos con las críticas destempladas que personeros y parlamentarios del Frente Amplio y del Partido Comunista les hicieron por haber aprobado con sus votos la Ley Naín-Retamal, que según la izquierda radical, permitió el fallo judicial a favor de un ex oficial de Carabineros en el caso del extremista Gustavo Gatica, hoy diputado electo del Partido Comunista.
El Socialismo Democrático más la Democracia Cristiana se reunirán este viernes para coordinar las primeras definiciones de lo que será su postura como partidos de oposición. A la reunión no fueron invitados los comunistas y tampoco los frenteamplistas, hecho que marca la difícil relación existente entre ambos sectores.
La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, señaló a un diario de la capital: “Vamos a tener la posibilidad de tener una reunión en el día de mañana, probablemente, con algunos partidos políticos para poder conversar … Aquí hay una definición clara del Partido Socialista, que es la unidad del progresismo. Lo hemos hecho durante muchos años, es la experiencia de vida de nuestro partido, pero también es la experiencia de estos últimos cuatro años de Gobierno, donde el Partido Socialista ha sido artífice de la unidad”. En relación con la no invitación a los partidos de la izquierda radical señaló: “no hemos superado nada” refiriéndose a la situación existente hoy con el PC y el FA por la Ley Naín-Retamal.
El timonel del PPD, Jaime Quintana, señaló al respecto que “aquí había un germen de unidad, en el cual había contribuido mucho Boric y había contribuido también Jeannette Jara… pero creo que ese germen se arrancó de cuajo con lo que ocurrió hace algunas semanas, propósito de este fallo judicial”. “La manera como se dio esto, ustedes saben, fue fuerte. O sea, se recriminó a los aliados de la peor de la peor manera, imputándose cosas que traspasan cualquier fair play en una coalición.








