El diario digital Infobae informó que la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó el Proyecto de Ley Orgánica de Minas, una reforma que reemplaza toda la arquitectura legal del sector minero y abre la puerta a la inversión extranjera en oro, diamantes y tierras raras. La sesión, convocada con ese único punto del día, se celebró apenas cinco días después de la visita a Caracas del secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, y dos días después de que ambos países anunciaran la reanudación de relaciones diplomáticas, rotas desde 2019.

El proyecto, deroga la Ley de Minas de 1999 y la normativa aurífera de 2015. Extiende las concesiones de 20 a 30 años, permite a empresas nacionales y extranjeras explotar directamente los yacimientos y establece que las disputas se resolverán mediante arbitraje internacional, una garantía que los inversores privados reclamaban desde hace años. Los depósitos seguirán siendo propiedad del Estado, pero los nuevos cálculos impositivos previstos en el texto buscan hacer más atractiva la ecuación comercial para el capital foráneo.
La iniciativa sigue el patrón de la Ley de Hidrocarburos, aprobada semanas después de que Maduro fuera capturado el 3 de enero en una operación militar estadounidense. La propia Rodríguez lo formuló sin ambigüedad: “Queremos que los esquemas de éxito de la Ley de Hidrocarburos estén también presentes en la minería”. La ley petrolera redujo el control estatal sobre el sector y amplió la participación de capitales privados, revirtiendo parcialmente la nacionalización profundizada por Hugo Chávez a partir de 1999.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodriguez, derecha, realiza un pronunciamiento conjunto con el secretario del Interior de Estados Unidos, Doude 4 de marzo de 20
La aprobación de la norma minera parece garantizada. El Partido Socialista Unido de Venezuela controla la Asamblea Nacional y el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, ya había anticipado semanas antes la necesidad de la reforma.