Alumnos marxistas y extremistas de la Universidad Austral de Valdivia, atentaron
cobardemente en contra de la integridad física de la ministra de Ciencias Ximena
Lincolao, en el acto inaugural del año académico de la citada Universidad, donde
había sido invitada.

La cobarde agresión de estos “selectos estudiantes” se materializó lanzando a la
ministra bolsas de agua, insultos de grueso calibre, objetos, y lo que es más
grave, persiguiéndola por los pasillos de la universidad. La ministra debió ser
protegida por los guardias del recinto, para evitar que la agresión pusiera en
riesgo su integridad.
La ministra de Seguridad Trinidad Steinert precisó a la prensa que el delito
cometido por los estudiantes, tiene una pena de presidio menor en su grado medio
y que el gobierno presentara la correspondiente querella criminal en contra de los
estudiantes, muchos de los cuales ya están individualizados.
Señaló la ministra: “Nosotros vamos a imputar el delito de atentado en contra de la
autoridad, está en el Código Penal vigente, con una pena de presidio menor en su
grado medio. Así que estamos realizando todas las acciones para poder
establecer quiénes son los responsables”.
El ministro del Interior, Claudio Alvarado condenó con fuerza el cobarde atentado,
señalando “hacemos un llamado a las autoridades de la Universidad Austral a
colaborar con las investigaciones correspondientes y a identificar a los
responsables de estos hechos, porque la impunidad no puede ser la respuesta.
Chile merece universidades libres, seguras y abiertas al diálogo”…”esperamos a
futuro poder tener un amplio debate en el Congreso para que estos actos de
violencia cometidos por estudiantes que tienen beneficios del Estado puedan, de
alguna u otra manera, ser sancionados”.
Es triste comprobar que un lugar en el que se supone es un espacio para el
estudio, el debate y la convivencia pacífica, se convierta por culpa de estudiantes
extremistas que no aceptan que otras personas piensen diferente, en un lugar de
disputa, violencia discriminación y odio. Los alumnos marxistas y extremistas, no
son dueños de la universidad.