Las consecuencias de la Guerra de Irán y sincerar el precio de los combustibles – bencina, parafina y diésel – han tenido un alto costo político para el presidente Kast, pues según todas las encuestas, la baja de aprobación del gobierno bordea los 10 puntos y ello, en solo dos semanas de gobierno.

El alza de los combustibles, generada por la modificación introducida al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), y el costo político ya había sido previsto por los analistas, pero que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, de manera inflexible la impuso sin considerar sus efectos.
Analistas de diversos colores, señalaron que la medida de sincerar el precio de los combustibles debió haberse tomado de manera gradual para evitar los efectos que ha producido: críticas desde sectores del propio gobierno y de la oposición, que recibió la medida como un regalo del cielo. En efecto, la oposición ha creado un verdadero vendaval político permitiéndole recuperar la brújula perdida con la derrota electoral.
El gobierno vive un momento difícil. Haber tomado la medida de sincerar el precio de los combustibles ha golpeado preferentemente a la clase media, que fue la que lo hizo presidente con su apoyo. Además causó la ira de los gremios del transporte, que en Chile son extraordinariamente poderosos. Ahora, la tarea del gobierno es difícil. Recuperar los 10 puntos perdidos es una tarea titánica que el gobierno deberá acometer de inmediato, para no desfondar su base electoral.
La medida tomada por el ministro Quiroz generó un efecto dominó, pues alteró los precios de la cadena productiva, que casi sin excepción generará inflación, como lo ha señalado el Banco Central, que elevó de un 2 a un 4% la estimación para este año.
El Presidente José Antonio Kast señaló, al conocer el crecimiento de la desaprobación a su gobierno: “Hemos visto la manera de paliar esta situación, pero lo que no podemos hacer es engañar a las personas, no podemos comprar popularidad a costa de dineros que no tenemos, endeudándonos para después en corto tiempo más tener que pagar las consecuencias en temas sociales, en temas de ayuda a las familias más necesitadas”. El cuadro anterior se ha visto agravado por una política comunicacional inconsistente y errores de fondo como señalar que el país “estaba en quiebra”, un concepto que tiene alcances negativos que los asesores del Segundo Piso no pudieron o no supieron calibrar debidamente.