Ensayo publicado en el libro “La Democracia y sus Desafíos en Cambio de Época”, Editorial Tirant lo Blanch, 2024, págs. 435-466
Amenazas Globales
al Bienestar
de los Pueblos
Roberto Mayorga-Lorca*
Un fantasma recorre el mundo, el fantasma de la incertidumbre
Trastornos ecológicos que la ciencia pareciera incapaz de enfrentar. Tensiones bélicas de potencial destrucción masiva, sin que los ordenamientos internacionales posean autoridad para evitarlos. Tecnologías inéditas que anuncian el reemplazo de la inteligencia humana por otras de naturaleza artificial. Modelos económicos que han frustrado la esperanza de mejor vida a sectores de la población. Sistemas institucionales y jurídicos sobrepasados por la desconfianza o por eventos inéditos, que han generado lo que algunos denominan anomia social en el sentido de una especie de disociación entre la realidad, los hechos, el sujeto y las normas jurídicas, tanto en el ámbito interno como internacional . En fin, quiebres culturales que han puesto en duda la vigencia de valores y principios clásicos, trastocando gravemente la ética de las elites gobernantes y de la población, sin grandes líderes que generen confianza y credibilidad. Estas y otras tantas circunstancias de incertidumbre anuncian, según algunos, una profunda crisis de civilización y ponen en riesgo el bienestar humano .
El presente trabajo no constituye una investigación acerca de este eventual clima fantasmal de incertidumbre que asedia a la humanidad, sino que —partiendo del supuesto de ser efectivo dicho clima— intenta identificar, a título de ensayo, una serie de amenazas que se ciernen en el mundo para que gran parte de sus habitantes puedan acceder a un adecuado nivel de bienestar.
Utilizaremos en estas reflexiones el concepto de bienestar paralelamente a la tradicional noción de desarrollo. Entenderemos por bienestar la situación en que las personas pueden satisfacer adecuadamente sus necesidades esenciales. Estas son aquellas que al no satisfacerse causan un quiebre en la persona, fisiológico, psicológico y/o espiritual, y al ser colectivas, quiebres en la misma sociedad.
Las amenazas que obstaculizan o impiden dicho bienestar son múltiples. Nos referiremos a cinco de ellas, cuyo orden de exposición no significa que unas sean más importantes que otras.
Primera amenaza
Se refiere al cambio climático y a la crisis ecológica. Existen temas tabúes de carácter chocante ante los cuales preferimos evadirnos, como las teorías de científicos de los centros académicos más prestigiosos en el sentido de que los fenómenos de calentamiento global, cambio climático, escasez del agua, sequías, desertificación, derretimiento de los polos, inundaciones, incendios, contaminación de los océanos y todo tipo de desastres ambientales, no constituirían eventos aislados sino que formarían parte de una sexta extinción masiva de la vida que habría comenzado a afectar a la tierra.
Barry Sinervo, profesor de la Universidad de California, señala que existe cada vez más consenso científico de que esta sexta extinción está actualmente en marcha ; opinión similar fue expresada recientemente por Gilles Boeuf, profesor de la Universidad La Sorbona, en una de las últimas versiones del Congreso Futuro celebrado en Santiago de Chile.
Sabemos que diferentes investigaciones y estudios han identificado al menos cinco extinciones de la vida en nuestro planeta desde sus orígenes, 4500 millones de años atrás. También sabemos que estas han sido causadas por eventos de la naturaleza, grandes erupciones volcánicas, choques de aerolitos, explosión de supernovas, congelamiento de la tierra, etc. Lo que no tenemos claro es cuánto ha durado cada una de esas extinciones y cuántos miles o millones de años ha tardado la vida en volver a resurgir.
Es conocido que el quinto de esos episodios habría acaecido hace 65 millones de años y exterminado toda la fauna de dinosaurios. La diferencia de todas esas extinciones con la actual sexta en curso es que esta última estaría siendo acelerada por la forma como el hombre ha explotado la tierra y que, como boomerang, está provocando una catastrófica reacción en contra de la humanidad y la integridad de todos los seres vivos.
Como apunta Jens Ormö , investigador del Centro de Astrobiología y colaborador del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas, “el ser humano es la especie que ha iniciado la sexta extinción masiva; tal vez estemos a tiempo —aduce—, de aprender algo del pasado”. Lo expresado no significa desconocer que una extinción podría tener también otras causas, como una confrontación nuclear o fenómenos imprevisibles del universo independientes de la acción humana.
Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han pronosticado que el incremento de las emisiones de dióxido de carbono desde el siglo XX puede provocar un exterminio de las especies de los seres vivos en todo el planeta. El evento fatal dependería de que una cantidad crítica de carbono, unas 310 giga toneladas —310 000 millones de toneladas—, se introduzca en los océanos, lo que estiman podría ocurrir de aquí al año 2100. Esto no significa que la extinción se produzca de un día para otro, sino que por entonces la Tierra entraría en lo que llaman “territorio desconocido”, a partir del cual se generaría una catástrofe ecológica global en un tiempo indeterminado.
Según un estudio de World Wildlife Fund (WWF), la mitad de las especies que habitan bosques y selvas ha desaparecido en los últimos 40 años. El informe ha hecho un seguimiento de 268 especies de aves, mamíferos, anfibios y reptiles de todo el mundo entre 1970 y 2014 mostrando que la población de animales forestales ha disminuido en un 53 % .
Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), prácticamente todas las especies en el planeta están amenazadas de extinción. Actualmente, el 40 % de los anfibios, el 25 % de los mamíferos, el 14 % de las aves y el 33 % de los arrecifes de coral. La actividad humana, específicamente la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero, son las responsables. En general, las tasas de extinción son 1000 veces más altas de lo que serían si los humanos no estuviéramos presentes y, como sostiene David Ehrenfeld, profesor de la Universidad de Rutgers, cada extinción es de índole irreversible .
Es evidente así que el mundo debiese girar drásticamente de sus actuales modelos económicos —capitalistas, socialistas o de cualquier índole— hacia el logro de un desarrollo integral, inclusivo y sustentable delineado en otros acápites de este ensayo. Este nuevo paradigma debería adecuar la producción hacia bienes esenciales —antes que los tiempos se vengan encima—, so perjuicio de encontrarnos más adelante bajo emergencias prácticamente incontrolables. Tal giro será utópico o un sueño romántico frustrado si sucumbe ante la tenaz resistencia y negacionismo de sectores de las más variadas posiciones sociales, económicas e ideológicas, que por ignorancia, inconsciencia o mera conveniencia disfrutan o se aferran al actual statu quo sin importarles las generaciones de hoy y del mañana .
Por cierto, no basta con esfuerzos aislados pues, como señala Agustín Squella , premio nacional en Chile de humanidades y ciencias sociales, “los países tendrán que aceptar que hay bienes que son comunes del mundo”, por consiguiente, deberes universales, lo que conduce a repensar el contenido de conceptos tradicionales como los de soberanía nacional o de democracia, visionando lo impopular que pueden ser medidas restrictivas a los actuales modelos de negocios.
En la misma línea, la investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia de la Universidad de Chile, Pilar Moraga, llama a reformular la geopolítica de los Estados y la relación entre las diferentes naciones del orbe. Estamos, así, ante un imperativo global, internacional, dirigido a descubrir formas de avanzar conjuntamente en la implementación de modelos de desarrollo integral, inclusivo y sustentable, so perjuicio de que de no hacerlo la humanidad se precipitará inevitablemente a un abismo sin retorno, no solo a una “crisis de civilización”, sino que sencillamente a su exterminio. No actuar en consecuencia, equivaldría para Pilar Moraga a un “ecocidio”, esto es, una especie de genocidio resultado de una devastación ecológica total .
Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, lanzó en rueda de prensa en la sede de esa organización en Nueva York, el pasado jueves 27 de julio 2023, una dura advertencia: “la era del calentamiento global ha terminado; la era de la ebullición global ha llegado. Es aterrador y es solo el principio”, advirtió . Anteriormente, había advertido la inminente amenaza que, ante el derretimiento de los hielos y elevación del nivel de los mares, se incuba sobre al menos mil millones de personas en ciudades costeras, mencionando las siguientes: El Cairo, Lagos, Maputo, Daca, Yakarta, Mumbai, Shanghai, Copenhague, Londres, Los Ángeles, Nueva York, Buenos Aires, Santiago .
Ciudades no precisamente costeras, como es el caso de Santiago de Chile, se verían afectadas por la inmigración y desplazamiento de millones de personas.
Dichos desplazamientos e inmigraciones —de sus propios nacionales— pondrán en jaque tanto en lo institucional como en lo normativo a los países que los sufran. Asimismo, la posibilidad de que desaparezcan zonas enteras bajo las aguas —incluso naciones y Estados—, representará una incógnita para los sistemas jurídicos que no prevén regulaciones para este tipo de fenómenos de la naturaleza.
Ahora bien, un giro universal de envergadura es ilusorio sin una actitud colectiva que privilegie al ser humano sobre las cosas y que podemos analizar bajo el concepto de calidad humana, esto es, una conducta profundamente solidaria, franca, fraterna y comprometida hacia el prójimo y la naturaleza, que engendre confianzas y armonía, tanto a nivel individual como social, y sin la cual es prácticamente imposible poseer conciencia de la importancia de cuidar nuestro hábitat en beneficio tanto de las actuales como de las futuras generaciones.
Es innegable que la creciente descomposición de la calidad humana —la mala leche usando una jerga— ha sido el germen que está destruyendo a la humanidad en sus diversos ámbitos, en lo personal, en lo familiar, en lo social, en lo político, en lo económico y obviamente en sus relaciones con la naturaleza.
En resumen, se ha ido generado cada vez mayor consenso de que la crisis ecológica y la incertidumbre de si será factible enfrentarla, constituye una de las más graves amenazas para el bienestar y subsistencia de la humanidad.
Segunda amenaza: se refiere a la agudización de las tensiones internacionales
Reproduciremos casi textualmente las reflexiones del académico Juan Pablo Glasinovic publicadas en el mes de mayo 2023 en el medio electrónico El Mostrador y que describen un insensato proceso de armamentismo entre las principales potencias del orbe que, amén de China y los EE. UU., incluyen a Japón, India, Corea del Sur y Corea del Norte, Australia y naciones aledañas como Vietnam y Filipinas a raíz de crecientes fricciones en la región del Asia Pacífico.
Por cierto, lo anterior no significa desconocer la peligrosidad del conflicto entre Rusia y Ucrania que involucra directa o indirectamente a toda Europa, amén de la explosiva situación entre los países del medio oriente, particularmente en el inhumano desencuentro israelita palestino. La agudización de estas tensiones, sin perjuicio de desembocar en guerras, puede implicar cierre de fronteras y bloqueos de rutas terrestres, marítimas y aéreas amenazando con irreparables daños a la población de la tierra, en un abierto plano de incertidumbres.
Glasinovic expresa:
Los romanos solían decir si quieres la paz, prepárate para la guerra (si vis pacem, para bellum) y ello está siendo replicado por toda la región. Hay una carrera armamentística en el Indo-Pacífico. El creciente enfrentamiento geopolítico entre China y Estados Unidos, unido a la invasión rusa de Ucrania, están empujando a los gobiernos de la región a aumentar el gasto militar, lo que se ha convertido en un círculo vicioso. Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el año 2022, Estados Unidos destinó USD877 mil millones mientras China gastó USD292 mil millones. Entre Estados Unidos, China y Rusia, el año pasado representaron el 56% del gasto militar global.
El gasto militar combinado de los países de Asia y Oceanía fue de 575.000 millones de dólares. Esto supuso un 2,7% más que en 2021 y un 45% más que en 2013, dando continuidad a una tendencia al alza ininterrumpida que se remonta al menos a 1989.
El gasto militar de Japón alcanzó los 46.000 millones de dólares el año pasado. Fue el nivel más alto de gasto militar japonés desde 1960. Una nueva estrategia de seguridad nacional publicada en 2022 establece planes ambiciosos para aumentar la capacidad militar de Japón durante la próxima década en respuesta a las crecientes amenazas percibidas de China, Corea del Norte y Rusia.
Junto con la inversión individual en defensa, la diplomacia en la región ha estado muy activa. Sin excepción, las partes están tratando de mejorar su posición frente a los potenciales enemigos, especialmente las potencias y países de segundo orden que tienen que mantener un equilibrio entre Estados Unidos y China. Durante el curso del año 2023 se pueden “destacar varios hitos que se refieren a esta dinámica. En primer lugar, la visita del presidente de Corea del Sur Yoon Suk-yeol a Washington. Esta fue su primera visita de estado a Estados Unidos, donde fue agasajado por el presidente Biden y se dirigió al Congreso Pleno, entre otras actividades de alto nivel, además de obtener una reiteración de la garantía del paraguas nuclear defensivo por parte de Estados Unidos.
Esta visita culmina un período de distanciamiento entre las partes que fue impulsado por la postura aislacionista del presidente Trump. Por su cercanía geográfica con China y su alta dependencia del comercio con ese país, además del factor norcoreano, sin un poderoso contrapeso como el de Estados Unidos, Corea del Sur quedaría irremediablemente en la órbita china (como lo ha sido en buena parte de su historia). Por eso, en estos últimos años, los surcoreanos han activado su política en la macro región buscando tejer una red de alianzas que les permita un acercamiento a India, Vietnam y Japón.
En este último tiempo, las relaciones entre Corea del Sur y Japón, que venían experimentando una inusual acritud dentro de su complejidad, se han ido recomponiendo. Nuevamente la motivación es la misma: el temor a China. El tema de la Segunda Guerra Mundial y los crímenes cometidos por los japoneses contra Corea había rebrotado con fuerza hace pocos años desatando una nueva crisis. En 2018, la Corte Suprema de Corea del Sur estableció el derecho de algunas víctimas de trabajos forzosos a recibir indemnizaciones por parte de la acería Nippon Steel y la división de industria pesada de Mitsubishi”.
Las dos empresas japonesas se negaron a acatar el fallo, amparándose en que el tema fue zanjado entre ambos países en 1965 con un acuerdo general de compensaciones por parte de Japón, sin embargo, este tema histórico muy resentido por la población coreana se volvió a gatillar con el fallo y la negativa de las empresas, tensando las relaciones entre ambos países.
Ante la mayor irrupción de China en la región, así como por el recambio de autoridades en ambos países, las posiciones se han ido acercando y en marzo del 2023 las partes acordaron levantar las sanciones. El presidente Yoon viajó a Tokio y anunció a los japoneses que su país se haría cargo de la indemnización adicional a las víctimas. En retribución a dicha visita y del buen clima que generado entre los dos gobiernos, se programó la visita a Seúl del primer ministro nipón Kishida.
Para Japón es vital la buena relación con Corea del Sur, lo que Estados Unidos ha alentado, entendiendo que en Asia del Este ambos países son fundamentales para una estrategia de contención de China”. “En esta dinámica de convergencia, el primer ministro Kishida ha invitado al presidente surcoreano a mostrar un frente común entre Japón, los Estados Unidos y Corea del Sur.
Asimismo, durante el curso del año 2023, viajó a Estados Unidos el presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. En este encuentro, Biden ha reafirmado la plena vigencia del tratado de defensa mutua suscrito entre ambos Gobiernos en 1951, que obliga a Estados Unidos a intervenir en caso de un ataque contra las fuerzas filipinas. Los dos presidentes han pactado también una serie de medidas para incrementar la cooperación militar.
Los roces entre China y Filipinas por sus reclamaciones en el mar del Sur se han ido incrementando, lo que ha empujado a Marcos Jr. a buscar el apoyo de Estados Unidos . Por su parte, esta nación ve a Filipinas como un aliado estratégico por su cercanía geográfica con Taiwán y porque, en caso de un intento de invasión por parte de China, podría apoyar su defensa tanto desde islas japonesas como desde el archipiélago filipino.
En suma, el mundo está frente a una especie de realineamiento militar global de contenido altamente incierto y peligroso. Cada grado de agudización de estas tensiones, que pueden afectar severamente la estabilidad mundial, no pueden dejar impávido al conjunto de las naciones, no solo desde la óptica de política internacional, sino que de sus reales posibilidades de bienestar y desarrollo. ¿Qué podrá acaecer en el corto o mediano plazo? Es una más de las amenazas e incertidumbres que fantasmalmente se ciernen sobre la humanidad.
Tercera amenaza
Se refiere a una especie de cultura de lo negativo, a la violencia, los abusos, la criminalidad y las corrupciones. Algunas naciones han venido sufriendo un progresivo y preocupante deterioro de la convivencia social. Se habla de un quiebre cultural que se manifiesta especialmente en una tendencia a la negatividad del ciudadano medio .
Gastón Soublette, sin duda una de las personas de mayor sabiduría en Chile y Latinoamérica, asigna la responsabilidad de este quiebre a un tipo humano, el homo economicus, ególatra, utilitarista, deshumanizado, en quien priman los intereses por sobre los valores, lo acomodaticio por sobre los principios, engendrado por un sistema cuya religión no es sino la acumulación ilimitada y desmedida de riquezas materiales, que ha terminado por anular la espiritualidad del ser humano y lo ha despojado de su sentido de trascendencia y desquiciado las virtudes del alma, como la honestidad y la fraternidad, amén de la desidia por preservar y cautelar la naturaleza .
La referida convivencia social es un elemento esencial de un sistema democrático en la medida que posibilita la coexistencia pacífica de opiniones, expresiones, cultos e ideologías. Por consiguiente, su debilitamiento o quiebre lejos de ser una mera cuestión de buen o mal trato es una situación que puede afectar directamente las bases del sistema.
Esta crisis de convivencia posee gran visibilidad en la política, entorpeciendo, lo sabemos, los acuerdos no solo entre referentes antagónicos, sino también el interior de los propios conglomerados partidistas, todo unido a una creciente descomposición ética que ha redundado en un descredito generalizado. El fenómeno, sin embargo, va mucho más allá de lo político abarcando conductas de la ciudadanía en general, en su diario vivir, de lo que dan cuenta los innumerables hechos de corrupción tanto a nivel público como privado. Independientemente de que siempre puedan haber existido rasgos negativos dentro de la convivencia social (podría pensarse en el denominado “chaqueteo”), es indudable que se han ido acentuando conductas individuales y colectivas que dañan el sano vivir.
Como ejemplos, podríamos mencionar la pérdida del respeto al interior de las familias, el trato despectivo hacia los profesores, los destrozos en las manifestaciones sociales, la irascibilidad extrema en la conducción vehicular, el lanzamiento de peñascos desde pasarelas a automovilistas o al paso de trenes.
También, conductas que aunque parezcan menores importan una forma de agresión o desprecio en contra de terceros: el permanente intento de “saltarse la fila” y “pasar a llevar a los demás”, “actuar a lo pillo” y considerar ingenuos a quienes no lo hacen; la mofa y burla destructiva hacia terceros, el bullying o matonaje escolar, el descrédito al éxito de los otros, “hacerse el leso” y no dar el asiento a inválidos, ancianos o embarazadas en los medios de transporte; la descalificación despectiva y a veces soez de opiniones ajenas; el elitismo, clasismo, arrogancia, pedantería y aires de superioridad con que se menosprecia a los sectores populares, o simplemente no responder llamadas ni contestar emails, en una actitud despreciativa o indolente que muchas veces causa humillación.
Estas conductas, criminalidad, violencia, agresividad, abusos, corrupciones y, en general, displicencia hacia los otros, pueden llegar a conformar el negativo bagaje cultural de una nación. Basta leer los blogs para constatar el ánimo destructivo que hay en los comentarios que se formulan no exentos a veces de lamentable obscenidad. Mientras la crítica positiva y constructiva es fundamental como actitud cultural de un pueblo para su progreso y bienestar, la crítica negativa, destructiva y muchas veces de mala fe augura un mal futuro.
Por cierto, lo más extremo y grave en este escenario es la violencia generalizada, el crimen organizado, el narco crimen, las mafias transnacionales y el terrorismo, con un clima colectivo de inseguridad que no solo coloca en riesgo la armonía y paz social, sino que la institucionalidad del país.
No es necesario recurrir a la pirámide de Abraham Maslow para tener presente que entre las necesidades más esenciales, básicas o elementales del ser humano se encuentran la seguridad y la protección. Como se señaló anteriormente, son necesidades esenciales o básicas aquellas que al no satisfacerse generan un trastorno en la persona, de carácter fisiológico como sería el hambre, emocional como sería el fallecimiento de un hijo, espiritual, como lo son las crisis de fe; todas ellas trastocan a la persona. En el caso de la inseguridad, cuando se generaliza, no solo desestabiliza a la persona, sino que a toda la sociedad. En alguna forma lo desliza Erich Fromm en su obra El miedo a la libertad . Siendo la necesidad de libertad igualmente de jerarquía esencial en la pirámide de Maslow, pues es fundamental en la autorrealización humana, los pueblos, abrumados por la inseguridad física, psíquica o económica, suelen ceder su libertad a autoritarismos, dictaduras y hasta tiranías a cambio de seguridad y protección.
El clima de agresividad, criminalidad, abusos y corrupciones no solo ha de enfrentarse severa y rigurosamente por medio de la ley y la fuerza pública, sin debilidades ni doble estándares, sino que con políticas culturales y educacionales.
Salta a la vista al respecto la inexistencia de ministerios de la cultura que, sin perjuicio de promover las artes como su expresión excelsa, privativa de los artistas, se preocupen y ocupen de la cultura de la ciudadanía en general, con programas y acciones en que conjuntamente participen bajo su coordinación entidades de la más diversa naturaleza, públicas y privadas, medios de comunicación, establecimientos de educación, gremios, empresas, etc. .
El ejemplo de Filipinas, en que diversas universidades en armonía con medios de comunicación y empresas realizan campañas en esta dirección, esto es, para promover y cautelar la armonía social a partir de la conducta de sus ciudadanos, debería servir de modelo para otras naciones .
En síntesis, es imperioso profundizar en las causas de esta crisis cultural, pues mientras no se le enfrente, cualquier iniciativa relativa al bienestar estará amenazada y con serio riesgo de fracaso. Ciertamente, cambios culturales de la magnitud requerida implican el transcurso desde una generación a otras, lo que se suma al fantasma de incertidumbres de la hora presente.
Cuarta amenaza: vaguedad e indefinición de conceptos
Se ha puesto el acento en este ensayo en el concepto de bienestar. Históricamente, sabemos, ha predominado la noción de desarrollo, desde asimilarlo a un mero crecimiento económico de contenido material, evaluado con dígitos numéricos, a un crecimiento con equidad, que incorpora como objetivo el acceso de todos a sus beneficios, para acceder a la noción de desarrollo sustentable, vinculado a la preservación de la naturaleza como condicionante y hasta limitante del referido crecimiento y, últimamente, al comprehensivo concepto de Desarrollo Integral, Inclusivo y Sustentable (DIIS) .
Sin duda, este proceso es resultado de una larga búsqueda por construir una sociedad mejor y más armónica. Sabemos que ello ha sido una quimera que se extiende desde la antigüedad con innumerables hitos a través de la historia, diversificadas teorías sobre el desarrollo, como los pedagógicos aportes de Raymond Barre y otros tantos autores, una abundante literatura focalizada en el crecimiento económico y, últimamente, el acuerdo de la ONU del año 2015 sobre desarrollo sustentable, noción económico-ecológica, con 17 objetivos que las naciones del mundo se comprometen intentar alcanzar al año 2030, compatibilizando el crecimiento con la preservación del medio ambiente.
Un paso adelante en este proceso de búsqueda lo constituye el denominado Desarrollo Integral, Inclusivo y Sustentable (DIIS), tratándose probablemente de una de las nociones más integradoras en la actualidad. En efecto, requiere para su cristalización no sólo de la economía sino de la contribución en plenitud de las ciencias sociales, como derecho, antropología, sociología, psicología, ciencia política y, ciertamente, de la filosofía y de las ciencias naturales, como ingeniería y medicina, -todas en torno a un objetivo común, aunque desde distintas perspectivas-, esto es, dotar a la persona de calidad de vida digna y a la sociedad de bienestar y armonía .
Triple es la dimensión del DIIS: integralidad, esto es, considerar a las personas en sus necesidades no solo materiales (nivel de vida), sino que inmateriales, emocionales, espirituales y culturales (calidad de vida). Inclusividad, esto es, beneficiar equitativamente a todos, a fin de superar las agudas desigualdades de la hora presente; pero también inclusividad desde el punto de vista territorial, esto es, en pro de todas las regiones del país. Y sustentabilidad, esto es, en beneficio de las generaciones de hoy y de las generaciones del mañana, con especial preocupación por el medio ambiente y nuestra madre tierra.
En relación al antes mencionado concepto de desarrollo sustentable de la ONU, recordemos, resumidamente, los 17 objetivos que se esperan concretar al año 2030: terminar con la pobreza, eliminar el hambre, protección de la salud, educación de calidad, igualdad de género, agua limpia para todos, acceso a energía no contaminable, trabajo digno y crecimiento económico, infraestructura adecuada y reducción de las desigualdades, ciudades más humanas, producción y consumo responsables, preocupación por el cambio climático, preservación de los océanos y de los ecosistemas, sociedades inclusivas y pacíficas y alianzas para la consecución de estos objetivos.
No obstante, como se expresó, el DIIS es un concepto más amplio y profundo que el de desarrollo sustentable de la ONU. En efecto, las variables que lo componen y sobre las cuales es posible edificarlo serían principalmente las siguientes:
Persona, familia, comunidad y sociedad.
Derechos Humanos de la primera, segunda y tercera generación.
Democracia, estado de derecho, constitución política.
Modelos económicos, Estado, mercado, precios y valores.
Crecimiento económico y protección ambiental.
Ciencia, tecnología e innovación.
Regionalización y descentralización.
Diversidades culturales.
Seguridad, nacionalidad y globalización.
Virtudes republicanas y armonía social.
Humanismo y espiritualismo.
Gobernabilidad.
En otras palabras, el desarrollo integral, inclusivo y sustentable ha de considerar variables no solo económicas y ecológicas, ciertamente vitales, sino de la más heterogénea naturaleza, ofreciendo una clara oportunidad de un consenso o acuerdo nacional e internacional en el logro de sus objetivos: nivel y calidad de vida dignos y armonía social, en el entendido de que estos han de alcanzarse en virtud de la conjunción de todos los elementos que lo integran.
Dicho consenso o acuerdo nacional permitiría a la vez rescatar uno de los elementos esenciales de la convivencia social, actualmente en descomposición. Nos referimos a la amistad cívica, es decir, al entendimiento entre diferentes, en que primen objetivos superiores del país, el bien común y el buen vivir, por encima de intereses particulares. El tema no es fácil, ya que implica una actitud, una disposición de ánimo y una conducta positiva y constructiva en la sociedad, una especie de profundo cambio cultural, que puede identificarse bajo los conceptos de calidad humana y virtudes republicanas.
En síntesis, objetivo del DIIS es el bienestar humano y social, entendiendo por bienestar, como se ha señalado, la posibilidad real de que todos puedan satisfacer adecuadamente las ya mencionadas necesidades esenciales, básicas, a fin de no experimentar quiebres fisiológicos, emocionales e incluso espirituales. Cuando estas necesidades son colectivas, los quiebres por su insatisfacción pueden ser de carácter social y masivo .
Puede afirmarse que el DIIS se fundamenta en el concepto de dignidad humana el cual, a su vez, constituye la esencia de los derechos fundamentales de la persona .
Por su relevancia y complejidad, el DIIS supone una tremenda tarea de análisis, investigación y acción para los Gobiernos, pero también para universidades, institutos y centros de estudio y, al mismo tiempo, un deber de las autoridades dirigido a incorporar programas de capacitación en el sistema educacional, a fin de que las actuales y futuras generaciones, entendiéndolo, asuman su desafío con un profundo sentimiento de causa nacional. En resumen, su falta de comprensión implica incertidumbres y amenaza el bienestar de los pueblos .
Quinta amenaza: carencia de gobernabilidad, gobernanza y liderazgos
La incapacidad, irresponsabilidad e incluso deshonestidad que se ha incubado en muchos países, especialmente en sus clases dirigentes, ha devenido en crisis de gobernabilidad y gobernanza.
A propósito de la célebre expresión de Mario Vargas Llosa en su novela Conversaciones en la Catedral (¿cuándo se jodió el Perú?), el cientista político Adalberto Agozino señala: “A comienzos del 2023 lo que parece estar jodido no es solo Perú, sino que toda América Latina”. Identificando las principales causas explica: “Crisis económicas, demandas sociales insatisfechas, cuestionamientos al orden constitucional, violentas protestas callejeras y crisis de autoridad sacuden a la región” .
Respecto de Argentina, asimismo, tomando como base aquella expresión de Vargas Llosa relativa a Perú, Francisco de Santibañes se pregunta: “¿Cuándo se jodió Argentina?” Existen numerosas explicaciones, señala:
Para algunos, la decadencia comenzó con el golpe de Estado de 1930, porque puso fin a una continuidad constitucional, para otros la fecha fatídica fue 1946, año en que el Peronismo llegó al poder, mientras otros creen que el año bisagra fue 1976. Existen por supuesto otras fechas y explicaciones posibles. En mi opinión la declinación argentina es en gran medida el resultado de la decadencia de sus elites.
Chile, un caso de desarrollo frustrado, es el título del libro de Aníbal Pinto Santa Cruz, que nos recuerda que entre 1830 y 1860 Chile logró un desarrollo sin precedentes, basado en el crecimiento de las exportaciones, colocando al país a la cabeza del continente latinoamericano y en un nivel que en términos relativos nada tenía que envidiar al de muchas naciones de Europa. En el mencionado libro Aníbal Pinto plantea una severa crítica a la gobernanza: la falta de una propuesta de diversificación exportadora e implementación industrial, razón que lo llevó a caracterizar a Chile como un caso de desarrollo frustrado.
Aníbal Pinto no cuestiona el modelo exportador en sí, sino que, a diferencia de los países industrializados que exportaban productos elaborados, Chile lo hiciese a base de un limitado número de materias primas, principalmente mineras, sin valor agregado, en bruto, desperdiciando parte medular de lo que habría podido percibir .
Es evidente que en el curso de las décadas se han hecho intentos por revertir estas situaciones, particularmente a fin de estimular las industrias locales y, ciertamente, se ha avanzado. Sin embargo, es un hecho palpable que los recursos naturales han continuado exportándose sin que se les agregue todo el valor que ameritarían, por ejemplo, en Chile el cobre o el litio que se venden prácticamente como salmuera, en beneficio de la industria de terceras naciones.
La incapacidad, irresponsabilidad y corrupciones que ha trastocado la gobernanza en estas naciones explica en gran medida el desaprovechamiento en beneficio de sus poblaciones de sus recursos y riquezas naturales y ha frustrado el camino al bienestar y el desarrollo .
Se suma a lo descrito la carencia de liderazgos, institucionales e individuales capaces de visionar las amenazas antes descritas y otras tantas que afectan el desarrollo y bienestar de las naciones y de enfrentarlas en un escenario de credibilidad y confianza de la ciudadanía, superando el fantasma de la incertidumbre y reemplazándolo por fe y esperanza en el futuro.
Sin duda, la crisis cultural, valórica y ética descrita anteriormente ha golpeado directamente a los liderazgos tradicionales. Tal vez, el caso más perceptible y lamentable es el de la Iglesia católica cuya voz y guía aparecen debilitadas y hasta apagadas como resultado de las denuncias que han afectado a muchos de sus integrantes, con repercusiones no solo en la sociedad civil, sino que a nivel político global en que históricas organizaciones políticas cristianas han perdido notable influencia, lo que ha contribuido a generar un vacío espiritual que alimenta profusamente el mentado fantasma de la incertidumbre .
No resulta fácil definir lo que constituyen auténticos liderazgos, de naturaleza positiva y constructiva, más allá de la capacidad y la visión para conducir a sus semejantes hacia mejores destinos, ya que han existido líderes carismáticos que una vez en el poder condujeron a sus pueblos a escenarios oprobiosos, como la guerra, la miseria y el sufrimiento.
A lo largo del tiempo, grandes líderes han jugado siempre un rol protagónico. Sus hazañas cambiaron el curso de la historia y contribuyeron a la unificación de los pueblos y la fundación de las naciones o a la superación de obstáculos sociales, económicos y políticos, por lo que suelen considerarse modelos de inspiración en distintos ámbitos de la vida y se recuerdan tras su muerte por sus contribuciones al bienestar de sus pueblos y, a veces, de la humanidad entera. Puede tratarse de jefes de Estado, nobles guerreros, guías espirituales, prominentes intelectuales o dirigentes políticos, gremiales o sociales .
Por cierto, existen múltiples tipos de liderazgos y no es lo mismo ser líder de carácter nacional, e incluso global, que serlo en actividades comerciales, gremiales, académicas, deportivas o de las artes. No obstante, en cada una de ellas, el liderazgo debe reunir, al menos, ciertas condiciones.
Visión: el líder debe poseer, sustentado en un claro conocimiento del pasado y adecuado diagnóstico del presente, un plan de futuro y objetivos a mediano y largo plazo. Carisma, para granjear adhesión y mística por su causa. Autoridad, para ejercer el liderazgo con firmeza, sin debilidades ni contradicciones. Autoconfianza, esto es, convicción de estar al mando de una gesta de trascendencia. Responsabilidad, en los éxitos y resiliencia en los fracasos .
Es riesgoso intentar individualizar líderes a través de la historia puesto que pueden existir diversos criterios de selección. Sin perjuicio de aquel riesgo, podemos citar en calidad de jefes de Estado y/o grandes guerreros, personalidades como Alejandro Magno en Grecia, Julio César en Roma, Napoleón en Francia, Abraham Lincoln en los Estados Unidos o Konrad Adenauer en la Europa de las últimas décadas. En calidad de figuras intelectuales a Aristóteles, Leonardo da Vinci o Albert Einstein. En el orden espiritual y ético Mahatma Gandhi, Mandela y de dimensión, además divina, Jesucristo.
Conciliar nombres en Latinoamérica es aún más complejo y riesgoso. Tal vez Simón Bolívar por su intento de unificar a las naciones de Sud América y colocarlas a la altura de lo que han sido los Estados Unidos. Respecto de Chile, suelen mencionarse las figuras de Diego Portales, Arturo Alessandri y recientemente Patricio Aylwin, quienes, enfrentados a coyunturas críticas, ejercieron con firmeza el principio de autoridad, en el marco de la democracia y el Estado de Derecho proyectando a futuro el sello de sus gobernanzas.
La acción de Diego Portales concluye Gonzalo Arenas, en su obra “Diego Portales y la Tradición Política Portaliana”, citando a Francisco Antonio Encina, casi no tiene importancia en comparación con la tradición que hizo nacer. Esta tradición política Portaliana, agrega, ha sido una constante en la historia política y referente obligado en períodos de crisis institucional que desaparece y reaparece con viejos o nuevos ropajes según las necesidades del momento, pero siempre conservando un sustrato de tipo republicano que guía la acción política, obligando tanto a gobernantes como a gobernados, cuya fortaleza además de política es de carácter moral, deviniendo así el Estado portaliano en una especie de Estado pedagogo con proyección a través de diferentes épocas .
Arturo Alessandri Palma destaca por su firmeza en el ejercicio del principio de autoridad, al enfrentarse a una enmarañada red de poderes fácticos que bloqueaba las iniciativas de justicia social que intentaba implementar. En los años veinte, sus opositores eran visibles, conformados básicamente por sectores de la aristocracia tradicional, recalcitrantes a todo tipo de cambio, a la que llamó la “canalla dorada”. Actualmente, un líder de su envergadura tendría que enfrentar, amén de aquella elite, la desconfianza e indolencia de una población anónima, de una especia de “chusma inconsciente”, como asimismo, la denominó Alessandri, la cual no obstante ser calificada en esos términos rendía admiración y pleitesía al mentado León de Tarapacá .
La figura de Patricio Aylwin ha tenido una proyección durante más de medio siglo en Chile, como líder desde antes del pronunciamiento militar del año 1973, líder en la transición a la democracia forjando una alianza de partidos y movimientos que se proyectó por 30 años, primer presidente democráticamente elegido al finalizar la dictadura militar, en fin como él mismo lo señala en su recientemente publicado libro, construyendo los caminos para el reencuentro de los demócratas mediante un proyecto común que permitió gobernabilidad y progreso económico y social. Textualmente expresa:
Surgió entre nosotros una nueva amistad y fuimos generando lazos de confianza que hicieron posible que derrotáramos en forma pacífica la dictadura y lleváramos a cabo una transición democrática exitosa, sentando las bases del proyecto político de la Concertación que le dio años de gobernabilidad y progreso a nuestro país .
Actualmente, el mundo padece de ansiedad a la espera de líderes de la estatura de los antes individualizados, lamentablemente, en el clima generalizado de desconfianza ciudadana es incierto y dificultoso que aparezcan. Dicha ansiedad recuerda el pasaje bíblico de quienes, estando a la espera del enviado de Dios, le expresan a Jesús que Juan el Bautista los ha mandado a preguntarle: ¿Eres Tú el que ha de venir o hemos de esperar a otro?
Mientras no surjan estadistas de fuste con convicción y coraje capaces de liderar e irradiar en la población confianza y sentimientos de gesta nacional, continuará la senda al bienestar de los pueblos bajo serias amenazas.
Como breve conclusión de las reflexiones de este ensayo, nos permitimos sostener que la humanidad se encuentra en una encrucijada crítica. Esta encrucijada es diferente de las que ha debido enfrentar a través de su larga historia, sin duda plagadas de crisis de toda índole, pues, cómo se analizó, las amenazas en el presente son de carácter global, planetarias, existiendo una especie de nebulosa sobre cómo, cuándo y si es factible enfrentarlas con éxito, lo que nos ha llevado a caratular este ensayo bajo la fórmula: “un fantasma recorre el mundo, el fantasma de la incertidumbre”.
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