Michelle Bachelet, sigue siendo el paraguas bajo el cual se cobijan los principales
partidos del oficialismo. A falta de un líder de una generación más joven, Bachelet
líder histórica del conglomerado, sigue siendo la persona que logra aglutinar a los
partidarios del oficialismo. Y fue en la sede de su fundación Horizonte Ciudadano
que logró sentar en una misma mesa, a los precandidatos presidencias que
participaran en las próximas elecciones primarias de la coalición de gobierno.
Gonzalo Winter, Carolina Tohá, Jeannette Jara, Jaime Mulet, Paulina Vodanovic y
Vlado Mirosevic, llegaron al encuentro para escuchar a Bachelet quien señalo: “el
sector puede construir un proyecto común” … “si somos capaces de dar una
primaria, si somos capaces de tener un proyecto común, también somos capaces
de asegurar gobernabilidad en un próximo gobierno”. En la convocatoria Bachet,
incluyó al presidente de la Democracia Cristiana, Alberto Undurraga, candidato
presidencial de esa colectividad, quien se excusó de asistir.
Michelle Bachelet señaló en el encuentro: “Yo creo que la primaria es algo más
democrático, que es una manera en que los ciudadanos puedan realmente
escuchar, conocer a los candidatos que a lo mejor no conocen y poder tomar las
mejores opciones”…. “El sector puede construir un proyecto común”… “Es decir,
puede haber un sendero común. Eso incluye pensar en un futuro Gobierno de una
coalición donde estén socialdemócratas, liberales, progresistas y sectores de
izquierda, pensar en un programa común y en unas primarias que sirvan a todas
las fuerzas y no dejen maltratadas y maltratados en el camino. … “estábamos
conscientes de que esto es súper importante, porque eso significa, si somos
capaces de dar una primaria, si somos capaces de tener un proyecto común,
también somos capaces de asegurar gobernabilidad en un próximo gobierno”.
El significado del encuentro, citado por Bachelet, dejo de manifiesto que la
coalición oficialista no cuenta con un líder que tenga una alta popularidad y se
pueda catalogar de estadista. Las precandidaturas del oficialismo son todas
débiles y carecen de popularidad como ha quedado demostrado en casi todas las
encuestas. Ello explica, que hayan debido recurrir a una figura como la de
Bachelet que ya pertenece a la historia más que al futuro.








