Las últimas elecciones presidenciales realizadas en los países de latino américa
han resultado negativos para los candidatos de la izquierda latinoamericana. Esta
realidad plantea el problema de la ausencia de nuevos liderazgos capaces de
enarbolar sus banderas. La izquierda latinoamericana no ha logrado renovar sus
liderazgos la ola de gobiernos que surgieron por toda la región a inicios de este
siglo. En Brasil, el liderazgo de la izquierda lo tiene un hombre de 80 años; en
Chile, Michelle Bachelet una carta desgastada por el ejercicio del poderr abre la
puerta a una tercera candidatura presidencial. En Argentina, Cristina Fernández
de Kirchner pese a estar inhabilitada de por vida sigue siendo la carta del
peronismo. En Bolivia, el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales
desapareció del mapa electoral.
Según la opinión de diversos analistas, lo anterior demuestra por qué la izquierda
latinoamericana ha sido derrotada por gobiernos de derecha y centro derecha. La
falta de renovación responde a mantener vigente como líderes a personajes
desgastados por el ajetreo político; a la falta de vínculos de los partidos de con los
sindicatos y organizaciones sociales, al auge del individualismo en la era de las
redes sociales, a la ausencia de mecanismos para crear nuevos liderazgos en los
partidos y una oferta electoral de más Estado que ya no interesa a los votantes.
El mapa electoral de América Latina se ha inclinado aceleradamente hacia los
partidos de tendencia conservadora en lo valórico y liberal, en lo económico. Estos
partidos o movimientos ofrecen aplicar mano dura a la delincuencia; tolerancia
cero a la inmigración ilegal y libre mercado en lo económico. Así, han ganado el
poder Nayib Bukele en El Salvador; Daniel Noboa en Ecuador, Javier Milei en
Argentina; Abelardo de la Espriella en Colombia. José Raúl Mulino en Panamá,
José Antonio Kast en Chile y Keiko Fujimori en Perú.
Así las cosas, la elección presidencial en Brasil cobra una importancia decisiva
para la izquierda latinoamericana. Si pierde Lula, y gana el senador Bolsonaro, la
debacle de la izquierda latinoamericana será total. Habrán perdido el poder en el
único país de A.L. en el cual lo ejercían. La elección presidencial en Brasil es la
última carta que le queda la izquierda latinoamericana.








