La candidatura de la ex presidente Bachelet, obedece a una decisión personal del
ex presidente Boric, que decidió postularla sin efectuar – en su momento – las
consultas indispensables con todos los sectores nacionales, de gobierno y de
oposición.

La mayoría de los sectores que apoyaron la postulación presidencial del actual
presidente, nunca fueron partidarios de la citada candidatura por diversas razones.
La situación internacional, transforma en inviable la postulación de la ex presidenta
dado que, su principal promotor, el ex presidente Boric ha sido durísimo en criticar
la política internacional del presidente Trump, que tiene derecho a veto, como
miembro del Consejo de seguridad de la ONU.
La ONU vive actualmente una situación difícil pues no ha sido capaz de frenar los
conflictos armados que hoy existen en el mundo. Se necesita en la Secretaria
General una persona que sea capaz de darle un giro a la organización que permita
al organismo recuperar el rol que tuvo en el pasado. La ex presidenta Bachelet no
tiene la capacidad de darle ese giro a la organización, pues no fue capaz de
realizar en Chile, durante su periodo de gobierno, una gestión exitosa. Hay que
recordar que el crecimiento de su segundo período fue solo de un 2%, uno de los
más bajos de nuestra historia económica.
La expresidenta Bachelet, nunca ha condenar con fuerza a los gobiernos
procomunistas de Cuba, Venezuela y Nicaragua que tienen a sus pueblos
sumidos en la pobreza y donde se violan a diario los Derechos Humanos. No lo
hizo como presidenta de Chile ni como Alta Comisionada de las NN UU para los
Derechos humanos.
La expresidenta se caracteriza por su extremo ideologismo que la hace incapaz de
tener la visión abierta y pluralista condición necesaria e indispensable para dirigir
la Secretaria General de la ONU, un organismo plural por definición.