Por Jorge Heine
Profesor de Relaciones Internacionales
Universidad de Boston
La reciente visita del Presidente Boric a China a participar en el IV Foro Ministerial
China-CELAC despertó críticas. Se alega que, en momentos de tensiones
comerciales entre Estados Unidos y China, ella habría sido muy osada, corriendo
el riesgo de desatar las iras de Washington. La mera noción que el Presidente de
Chile no debería visitar a su principal socio comercial, y más aún, que no debería
hacerlo con ocasión de una importante instancia de dialogo entre China y América
Latina es contraintuitiva.
En su discurso en Beijing, el Presidente Boric reiteró el compromiso de Chile con
dos principios claves de la política exterior de Chile: el libre comercio y el
multilateralismo. En momentos en que los Estados Unidos reniega de ambos, la
pregunta que surge es, ¿Para congraciarse con el gran país del Norte, debería
Chile entonces abrazar el proteccionismo y la acción unilateral en materia de
política exterior para así ganarse el favor de Washington? El hacer la pregunta es
responderla.
Algo similar ocurre con el debate completamente artificial que se ha generado con
relación a la invitación de Brasil para que Chile asista a la cumbre de los BRICS
en Rio de Janeiro del 6 al 7 de julio. Instancias informales como el G7, el G20 y los
BRICS han adquirido cada vez mayor importancia en un orden mundial en
transición. Ellas constituyen instancias claves que darán forma a la nueva
arquitectura mundial. Chile no es miembro de ninguna de ellas.
En estas cumbres, el país anfitrión invita a países adicionales, no miembros del
grupo. Ello constituye una gran oportunidad para que los invitados alternen con
algunos de los principales lideres mundiales, incluyendo a los de cinco de los diez
mayores países del planeta para deliberar sobre los grandes temas de nuestro
tiempo. Una participación ocasional de este tipo, como sería la de Chile en Río
esta vez, no obliga a nada ni implica compromiso alguno.
En esos términos, el sostener que Chile no debería asistir a la cumbre de un grupo
como el de los BRICS, que representa un 45 por ciento de la población mundial,
un 35 por ciento del producto mundial en términos de paridad de poder adquisitivo
y casi la mitad de la producción mundial de petróleo, por temor “al qué dirán” es
insostenible. Tanto en su reciente visita a India como en la que hizo a China, el
Presidente Boric se refirió al auge del Sur Global y al papel de Chile en ello. No
hay expresión más visible de este auge que los BRICS, ahora ya con diez
miembros y la reciente incorporación de Indonesia.
El lema de los BRICS en 2025 bajo la presidencia de Brasil es “Fortalecer la
cooperación Sur-Sur por una gobernanza mas inclusiva y sostenible”. En
momentos en que el Norte está cada vez más dividido y fraccionado, Chile debe
aportar su grano de arena a esta gran tarea de cooperación Sur-Sur. El que Chile
diga presente en la cumbre de Rio en julio es un paso en esa dirección. Lo demás
es música.








