El ministro de Seguridad de Israel realizó declaraciones (16 de agosto
del 2026) en las que manifestó no estar seguro de los palestinos tengan la
condición de persona, mientras que abogó por establecer nuevamente
colonias en Franja de Gaza y fomentar la expulsión de la población
palestina. Para no dejar dudas de sus propósitos hizo un llamado a
exterminar entre 30 a 40 palestinos cada noche.

¿Qué poder tiene el sionismo internacional que consigue que la Unión
Europea no emita comentarios acerca de estas declaraciones?
De Estados Unidos no podemos esperar una posición en favor de la
protección de la dignidad humana, cuando ha demostrado
subordinación a los intereses de Israel durante la administración
Trump. Evidencias hay varias: agredir a Irán a solicitud de Netanyahu;
no respetar el acuerdo de cese al fuego entre Irán y Estados Unidos por
medio de continuas hostilidades sobre el sur del Líbano; exigir denunciar
el Tratado de Roma a los países de su “patio trasero” en América, para
con ello terminar con las investigaciones abiertas por la Corte Penal
Internacional sobre el Primer Ministro de Israel y su ex ministro de
Defensa; y más recientemente, no realizar ninguna acción diplomática
concreta sobre Israel luego de que este se opusiera al Plan de Paz
impulsado por Trump sobre Franja de Gaza, en especial cuando se niega
a retirar sus tropas del terreno. Con ello obstaculiza el inicio de la fase
dos que consiste en facilitar el ingreso de una fuerza militar internacional
e iniciar la reconstrucción (proyecto inmobiliario de Trump).

Para muchos aún resulta exagerado la afirmación que el futuro de la
humanidad se juega en Palestina, pero cada vez tienen menos
argumentos jurídicos, políticos y culturales para sostener dicha tesis.
Ante la evidencia de los hechos, la disposición a silenciar lo que
acontece en Palestina se entiende únicamente desde la protección de
los intereses mundanos desprovistos de humanidad.
En tal sentido, todo indica que vamos contrarreloj y que la barbarie se
impondrá, ya que los jueces miembros de los órganos judiciales que
emiten sentencias en contra del genocidio, crímenes de guerra o crímenes
de lesa humanidad que se ejecutan en Palestina son perseguidos y
sancionados por Estados Unidos. Mientras cinco Estados (Venezuela
entre ellos) están gestionando el abandono del Estatuto de Roma. Cabe
señalar que también están siendo investigados por la Corte Penal
Internacional.
¿Cómo regresar al paraíso perdido? Ese en el cual establecimos
normas fundadas en la tutela de derechos y responsabilidades que
pretendían cautelar la dignidad humana; que creó órganos
internacionales para actuar precautoriamente ante los crímenes
internacionales que habíamos decidido no reeditar; esos tiempos en que
teníamos la voluntad de cooperar, mientras que manifestábamos el
interés de resolver nuestras diferencias por caminos pacíficos; y sobre
todo contábamos con el valor para alzar la voz para decir: No a la
agresión y sí la protección de los derechos humanos.
Si el anhelo por regresar al paraíso perdido me transforma en
un buenista, pues entonces lo soy. ¡Tiene sentido serlo!