El gobierno Cubano anunció que había aprobado, previa consulta con el Partido
Comunista,  un paquete de 176 medidas económicas destinadas a flexibilizar las
reglas de inspiración socialista en áreas claves de la economía isleña, como la
inversión, el sistema financiero, el comercio exterior, la propiedad inmobiliaria, la
energía y el sector empresarial. Las reformas constituyen un paquete de cambios
importante y si ellas pueden aplicarse en forma integral podrían acercar a la
economía cubana a los modelos de China o de Vietnam, donde existe papel
mucho más amplio para el mercado y la iniciativa privada. El impacto de las
reformas dependerá de su puesta en práctica, esto es de la implementación
efectiva de las medidas, del diseño de las regulaciones, de la creación de las
instituciones, la coordinación de las políticas para evitar que contradicciones en los
niveles del Estado las hagan naufragar.

Hay que señalar, que dentro del paquete de nuevas medidas anunciadas hay
iniciativas estructurales y otras coyunturales, que abarcan casi todas las áreas de
la economía cubana. Las reformas permitirán la instalación en la isla de grandes
empresas privadas, una mayor apertura a la inversión extranjera, la participación
de actores privados en sectores hasta ahora reservados al Estado y cambios en el
acceso a la propiedad y a los servicios financieros.
Algunos analistas consideran las medidas anunciadas como una apertura sin
precedentes, mientras otros sostienen que no alteraran los fundamentos del
modelo económico socialista, actualmente vigente. Las reformas se producen en
un momento muy difícil para Cuba. Llegan cuando el país sufre un fuerte deterioro
de su infraestructura productiva y con un sistema financiero y monetario muy
debilitado. Muchos analistas estiman que las medidas serán insuficientes para
resolver la grave crisis, por la que pasa la economía cubana. Estiman que no van
a resolver ninguno de los principales problemas de la economía, como la
elevadísima inflación.
Otro grupo de analistas, estima que ninguna reforma de la política económica
cubana podrá tener resultados significativos si no viene acompañada de una
negociación con Estados Unidos que permita levantar el bloqueo y flexibilizar las
sanciones vigentes actualmente. Todos los analistas coinciden en un aspecto: la
crisis económica por la que atraviesa Cuba no encontrará una solución rápida. Ni
mucho menos, cambiaran la condición de los cubanos en el corto plazo.