Varias son las instituciones que actualmente atraviesan por situaciones críticas. La educación por ejemplo vive una crisis integral caracterizada por la violencia que se vive – día a día – en los llamados colegios emblemáticos. Gendarmería, es otra institución que pasa por una crisis profunda de la cual le será muy difícil salir. Vivienda, es otra de las áreas de gobierno que pasa por momentos muy difíciles, no solo porque el acceso a la vivienda para los sectores medios se ha hecho casi imposible, sino porque hay ciento treinta mil compatriotas que estan viviendo en campamentos precarios. Y la lista, suma y sigue.
Sin embargo, la crisis que vive el Poder Judicial, es una crisis que toca a una de las más importantes expresiones de nuestro sistema democrático y republicano: la justicia. Señalamos lo anterior pues el Senado de la república aprobó por unanimidad el primer capítulo de la acusación constitucional, dando por demostrado que el magistrado tuvo contactos directos con la llamada trama bielorrusa. El Senado rechazó el segundo capítulo de la acusación, relacionado con el nombramiento de su yerno como notario y se pronunció a favor del tercer capítulo relacionado con el caso de la empresa constructora Fundamenta.
La crisis del Poder Judicial se grafica con: A) Con la destitución del ex ministro Diego Simpértigue se suman tres destituciones de exministros de la Corte suprema. Antes habían sido destituidos, los ex ministros Ángela Vivanco y Sergio Muñoz; B) La destitución del juez Antonio Ulloa, de la Corte de Apelaciones de Santiago. C) Diversos parlamentarios están estudiando diversos antecedentes en contra el ministro de la Corte Suprema, Jean Pierre Matus.
Lo expuesto permite afirmar que el Poder Judicial vive una crisis profunda que se caracteriza por la colusión entre jueces y ministros, con abogados que –inescrupulosamente – han pervertido la función judicial.








