Ramón Soriano,
Catedrático emérito de Filosofía del Derecho y Política
Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Trump no solo se ha distanciado de las exigencias de Naciones Unidas, sino que ha actuado directamente en contra de ellas.

En primer lugar, voy a señalar las características atípicas del Consejo de Paz de Gaza (CPG), promovido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciado el 15 de enero de 2026, y a continuación las diferencias entre éste y el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDH), creado en 2006 por la resolución 60/251 de la Asamblea General de Naciones Unidas, para poner en evidencia hasta qué punto la iniciativa de Trump se separa de las propias de Naciones Unidas.

Dicen los partidarios del CPG que se trata de una iniciativa de carácter privado ante las críticas de que no sigue los cánones habituales de los proyectos de este tipo. Así lo consideran también algunas entidades contrarias al CPG, como Pax Christi, movimiento católico por la paz. No es así. La carta creadora del CPG es claramente un texto jurídico de carácter público. Por dos razones. La primera es que los objetivos que persigue son los propios de una institución pública referidos a la gobernanza de Gaza. El art. 1 de la carta se abre con la «misión» del CPG: «promover la estabilidad, restablecer una gobernanza fiable y legítima y garantizar una paz duradera en las regiones afectadas o amenazadas por conflictos». La segunda consiste en que las organizaciones privadas en las democracias caen también bajo el control, condiciones y limitaciones de normas públicas (p. e. en España la ley orgánica 1/2002, reguladora del derecho de asociación)

Lo que sí sucede es que el CPG privatiza la gobernanza de Gaza, vulnerando principios jurídicos de Naciones Unidas a la que pertenecen tanto el Estado promotor del CPG como los Estados adheridos a la misma (entre otros, principios de legitimidad, de participación y de igualdad).
Lo que más destaca del CPG a primera vista es su diseño de un fascismo extremo, porque no hay ni un elemento de su estructura, composición y funcionamiento que no quede supeditado a la libre voluntad de su presidente vitalicio, Donald Trump, bien porque éste decide en primera persona, bien porque deciden inicialmente otros, pero el presidente tiene derecho de veto sobre sus propuestas. La carta del CPG le permite además tomar «resoluciones u otras directrices» sin consulta previa a los órganos del Consejo (art. 9).

Si uno lee la carta del CPG, se sorprenderá de las veces que aparece la expresión «confirmación del presidente», esto es, derecho de veto del presidente Trump presente prácticamente en todo el articulado de la carta, donde se exponen la composición y funcionamiento del CPG, así como derechos y deberes de los miembros. Destaco dos preceptos de cierre de las competencias del presidente: los que indican quién ostenta la capacidad para reformar la carta y quién para interpretarla. Representan la cota máxima de un órgano fascista, que recuerda la inversión por Hitler de las fuentes del derecho liberales, sustituyéndolas por el volkgeist (espíritu del pueblo), del que el Führer (el conductor) era el único intérprete. Trump, como Hitler, se ha autotitulado único intérprete de su CPG. También recuerda las brutales acometidas y redadas de los agentes del ICE y ERO lanzados por Trump contra los inmigrantes a las fuerzas de asalto arrojadas por Hitler contra los judíos y comunistas.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha dicho: «Tenemos serias dudas sobre varios elementos del Consejo de Paz y su compatibilidad con la Carta de Naciones Unidas». Y así es efectivamente. La carta del CPG se opone frontalmente al boceto de cualquier órgano principal o subsidiario de Naciones Unidas. En Davos pronunció Trump una frase de enorme carga cínica: «Una vez el Consejo completamente formado, podremos hacer prácticamente lo que queramos y lo haremos en colaboración con Naciones Unidas». Y el art. 1 de la carta del Consejo expresa: «El Consejo de Paz ejercerá estas funciones de consolidación de la paz de conformidad con el derecho internacional». Sin embargo, Trump no ha parado de actuar en la esfera internacional no solo distanciándose de las exigencias de Naciones Unidas, sino yendo directamente en contra de ellas. De una manera constante y sin solución de continuidad. Otra frase suya incoherente con la anterior: «El Consejo de Paz podría reemplazar a Naciones Unidas». ¿Quién va a creerle?

Israel, de la mano y complicidad de Trump, ha vulnerado la soberanía y el territorio de Gaza contra los principales preceptos de la carta de Naciones Unidas (arts. 2.1 y 2.4), que ambos, Israel y Estados Unidos, han firmado. Pero no es suficiente. Faltaba culminar la destrucción física de Gaza y el asesinato de más de setenta mil gazatíes. ¿De qué manera? Excluyéndolos de la futura organización política de Gaza después de asesinarles y robarles. Ni siquiera aparece en la carta del CPG el nombre de Gaza. Se dice que «lo que no se nombra, no existe». Estados Unidos e Israel al alimón, con la complicidad pasiva y cobarde de la Unión Europea, han robado a los gazatíes su soberanía y territorio y ahora pretenden vender el producto de su rapiña al mejor postor. Miserables postores son los sesenta Estados que han acudido a la invitación de Trump para formar parte del CPG, ladrones todos ellos del mayor robo en lo que va de siglo XXI. Van a levantar sus infames negocios inmobiliarios sobre la sangre inocente y todavía caliente derramada por los palestinos de Gaza.

El CPG y el CDH: caracteres diferenciales
Creo que para aquilatar la dimensión de la oposición del CPG a las instituciones de Naciones Unidas el mejor método es comparar aquél con un órgano equivalente de Naciones Unidas, como es el Consejo de Derechos Humanos (ambos tienen como objetivo la procura de la paz).
He ahí los dos modelos: Un CPG de una insuperable estructura y funcionamiento fascistas y un CDH según el diseño de una democracia participativa propia de los órganos de Naciones Unidas. Planteo las diferencias en seis criterios relevantes (sin citas de articulado para no aburrirles):
Presidencia del órgano
CDH: Presidencia colegiada formada por presidente/a y cuatro vicepresidentes/as elegidos por los miembros del propio CDH
CPG: Trump autoproclamado presidente vitalicio, es decir, incluso después de su mandato de presidente de Estados Unidos, con competencia para nombrar a su sucesor.
Miembros componentes del órgano
CDH: 47 Estados miembros elegidos por mayoría de votos de la Asamblea General de Naciones Unidas atendiendo a una distribución equitativa regional. Mandato de tres años y renovación de un tercio cada año. De los 193 Estados adheridos a Naciones Unidas dos tercios han sido miembros del CDH.
CPG: Designados directamente («invitados») por Trump con la condición del pago de mil millones de euros en el transcurso de un año, si desean seguir como miembros transcurridos tres años desde el nombramiento.
Revocación de los miembros
CDH: Revocación por la Asamblea General de Naciones Unidas por dos tercios de los miembros presentes.
CPG: Revocación a instancias del presidente.
Orden del Día
CDH: Orden del Día confeccionado por la Mesa y aprobado por la mayoría de los miembros presentes del CDH. Cualquier miembro del CDH o Estado de Naciones Unidas puede proponer un punto en el Orden del Día. Asistencia a las reuniones a propuesta de la Mesa de Estados observadores, instituciones internacionales y nacionales y ONG.
CPG: Orden del Día propuesto por la Mesa y confirmado por Trump (derecho de veto).
Votaciones
CDH: Decisiones tomadas por mayoría simple o cualificada de los miembros del CDH asistentes a las reuniones
CPG: Decisiones tomadas por los miembros y confirmadas por Trump (derecho de veto).
Reformas
CDH: Mayoría de dos tercios de miembros de la Asamblea General de Naciones Unidas asistentes a la reunión convocada para la reforma del CDH.
CPG: Propuesta por el Consejo Ejecutivo o un tercio de los miembros del CPG y confirmación del presidente (derecho de veto).
Quizás exista un texto de identidad y estructura fascistas semejantes a la carta del CPG, pero no un texto que supere esas notas distintivas.