La censura aprobada por el Parlamento francés, que obligó a renunciar al Primer
Ministro Michel Barnier, ha sumido a Francia en un nuevo período de inestabilidad
política. La censura fue aprobada por partidos de centro izquierda, la Francia
Insumisa y curiosamente, por el partido de Marine Le Pen de derecha radical.

El problema del Presidente Emmanuel Macron radica en que este mismo
escenario se produjo cuando tuvo la mala idea – meses atrás – de disolver el
parlamento y su coalición de gobierno perdió su capacidad de maniobra
Emmanuel Macron ese encontraba en el Reino de Arabia Saudita, cuando Michel
Barnier lo llamó para la moción de censura en su contra, había sido aprobada por
el parlamento con los votos de los diputados de la izquierda y de la extrema
derecha.
Marine Le Pen al mezclar las voces de la Agrupación Nacional (RN) con las de la
izquierda para derribar el gobierno está haciendo su juego: quiere una nueva
elección parlamentaria. Los socialistas, sin embargo, han señalado que la votación
con la ultra derecha fue solo circunstancial y que al igual que Le Pen, desean que
el presidente llame a nuevas elecciones parlamentarias al no poder formar un
gobierno estable.