La jornada de formalización de Ángela Vivanco, exministra de la Corte Suprema, acusada de cohecho y lavado de activos en el caso “Muñeca bielorrusa”, ha sido la guinda de la torta que corono la crisis que hoy vive el Poder Judicial.

En los últimos meses, varios ministros de corte han sido destituidos de sus cargos acusados de diversos hechos contrarios a la Ley. Las destituciones aprobadas por el Congreso Nacional, de Sergio Muñoz, Diego Simpertigue y la propia Ángela Vivanco son casos que han remecido los cimientos de la Corte Suprema.
Las ya citadas destituciones, desde que explotó el “Caso Hermosilla” han generado tres destituciones de ministros de la Corte Suprema y dos de la Corte de Apelaciones de Santiago, los ministros Antonio Ulloa y Verónica Sabaj. Como se sabe, la revisión del equipo de teléfono celular del famoso abogado, permitieron que se abriera una verdadera caja de pandora que ha puesto en una difícil situación al Poder Judicial.
Los cuestionamientos a los ministros van desde la falta de trasparencia hasta el cohecho. Sin lugar a dudas que el Poder Judicial pasa por uno de los momentos más ingratos de su historia. Algunos ministros de la Corte Suprema y en general, el país, esperan que el caso de Ángela Vivanco marque un antes y un después en la historia del máximo tribunal del país.