Los Estados Unidos han bombardeado tres instalaciones nucleares iraníes,
sumándose de forma directa a la guerra iniciada por Israel en contra de la
República Islamica de Irán.
El presidente Donald Trump se reunió con su equipo en la sala de crisis, y ordenó
el ataque: la justificación es que Irán no se transforme en una nación con poderío
nuclear, esto es, impedir que Irán construye una bomba nuclear.
En un mensaje en redes sociales, Donald Trump señaló que se lanzaron bombas
sobre Fordo, Natanz y Esfahan, asegurando que “todos los aviones (que lanzaron
las bombas) están ya fuera del espacio aéreo iraní”. El bombardeo de las
instalaciones nucleares marca un giro demasiado peligroso para la paz mundial y
en especial para oriente medio. Ello, pues se podría generar un conflicto regional
de consecuencias imprevisibles.
El presidente norteamericano señaló también: “Se lanzó una carga completa de
bombas sobre el objetivo principal, Fordo”, una instalación nuclear que es uno de
los sitios más protegidos del programa nuclear iraní. Está ubicada cerca de la
ciudad de Qom, en el norte de Irán y fue construida dentro de una montaña, a más
de 80 metros de profundidad bajo roca sólida. Este hecho la convierte en un
objetivo de muy difícil alcance incluso para armas diseñadas para destruir
búnkeres.
El bombardeo llega en medio de un clima de alta tensión mundial. Israel ha
atacado sistemáticamente las capacidades misilísticas y nucleares de Irán desde
el 13 de junio. El gobierno iraní ha prometido represalias si Washington se sumaba
al conflicto. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió
desde Turquía que la entrada de EE.UU. sería “muy, muy peligrosa para todos”








