Por Renato Ahumada C
Director de El Cordillerano
El país persa, un país de ochenta y cinco millones de habitantes, pasa
actualmente por una grave crisis económica, social y política que ha movilizado al
pueblo en contra del gobierno teocrático del país. Desde el 28 de diciembre a la
fecha, las movilizaciones populares en Teherán se han multiplicado obligando el
régimen a tomar drásticas medidas para reprimirlas, medidas que hasta el día de
hoy han causado la muerte de más de doce mil personas, como resultado de la
presión del gobierno.
El régimen, para terminar con las protestas ciudadanas, cortó el sistema de
Internet dejando a sus habilitantes totalmente incomunicados, una medida que
está destina a impedir las coordinaciones entre los ciudadanos indignados por la
situación actual, dificultando la organización de las manifestaciones.
El apagón de internet fue total. Como si fuera un arte de magia, el país quedó sin
acceso a la web; sin que los habitantes pudieran hacer llamadas; sin datos de
ninguna especie, sin GPS. El país quedó en silencio…aislado del mundo. El
régimen pretendió con esta medida, terminar las protestas, la posibilidad de
organizarse para marchar en ellas. En suma, trato vía apagón, de controlar la
situación, terminar con la organización de la protesta y poder reprimir sin que
quedara registro de las atrocidades que se cometieron en contra de su propio
pueblo. El apagón fue total…e impidió a la gente comunicarse, ni coordinarse.
Los gobiernos dictatoriales o autoritarios saben que Internet permite a los jóvenes,
hombres y mujeres denunciar la situación existente en un país, así como terminar
pulverizando el discurso oficial. Amnistía Internacional lo ha expresado con
absoluta claridad: los apagones de Internet “ocultan violaciones en una creciente y
mortal represión”.
Hay que recordar que Irán ya vivió en el año 2019, una jornada de protesta por el
alza del precio del combustible, y en ellas murieron más de 400 personas. En ese
año, también el gobierno de Teheran impuso un apagón digital.
La suerte de Irán está echada. Con apagón o sin apagón, el pueblo terminara con
su odioso gobierno y podrá recuperar la ansiada libertad.








