Por Héctor Toledo Nickels
Profesor universitario
La DC es un Partido convencido de la dignidad ontológica de la Persona humana,
constituida en Comunidad, cuya finalidad es el Bien Común, procurado por la
acción democrática irrestricta. Nada tiene que ver con esa noción de Centro, que
es un espacio elástico que unas veces se estira a la Derecha y otras a la
Izquierda, sin más perfil que un montón electoral amorfo, sin propósito propio, que
negocia para seguir existiendo…Existiendo para nada estratégico.
¿Puede ser situado allí el Partido que hizo la Reforma agraria más profunda y
eficiente de toda la historia de Occidente? ¿Que recuperó la Democracia, con
mártires propios, pero sin ninguna violencia contra los dictadores, apoyado solo
por la Verdad y la Justicia en Derecho? ¿Qué recuperó, con la Chilenización y la
Nacionalización pactada, el 80% de la gran minería, sin inestabilidad económica,
ni riesgos fatales para el país? Para ello se requirió mucha inteligencia, coraje
sereno, y claridad estratégica, casi inexistente juntos, en la historia del mundo.
¿Qué tienen que ver esas hazañas, con el Centro-elástico acomodaticio? El PDC
es esa columna democrática y reformadora en que el pueblo de Chile convirtió en
realidades, su anhelo de libertad y justicia, que definen su carácter histórico.
Sin embargo, el PDC debilitado moralmente en la lógica de Centro-Elástico, vacío
de valores, aprobó la Constitución que el Narco boliviano escribió para Chile, ha
sido el error más desquiciado con nuestra doctrina e historia. Ese derrotero hoy
encajona al país en el dilema aberrante de optar por el comunismo o por el
pinochetismo. Y está arriesgando gravemente a esa columna democrático-
reformadora, que es la garantía del auténtico Desarrollo.
Hoy como ayer, para seguir en el surco de esa democracia-reformadora, se
requiere fidelidad a los valores del espíritu, coraje para despejar medias verdades,
dignidad para salir del callejón artificioso de Comunismo o Fascismo. Ninguno es
mejor, ninguno es el mal menor, ninguno compagina con una sociedad libre y
participativa. Los dos son el fracaso del humanismo; aún más, del humanismo de
inspiración cristiana. Nuestra tarea es la Justicia en Libertad ariete que romperá la
encerrona de estos dos anti humanistas.
El comunismo en el siglo XXI
Hace mucho que Marx no define al comunismo de hoy. Existen “expertos”
concluyendo que la Rusia de Putin, no es comunista, porque hay propiedad
privada de tipo mafioso, porque hay compra-venta sin racionamiento pre-
establecido por el Partido, etc. En Chile se llamó JAP (Junta de Abastecimiento y
Precio). Si Manuel Contreras (DINA) gobernara en la Moneda ¿Dudaríamos que
es el pinochetismo el que sigue dominando? Putin ganó fama de ser el torturador
más frío de la KGB que, igual que la DINA en el pinochetismo, era la columna
vertebral del comunismo en Rusia y en el mundo. ¿Desapareció el comunismo en
Rusia, porque Putin ya no viste el infame abrigo de cuero negro, uniforme de la
KGB? Es obvio que más que la ideología, los partidos se definen por la historia.
En primer lugar, el comunismo de hoy, es una oligarquía asesina que domina con
el respaldo de los Campos de exterminio (GULAG) por vía de trabajos forzados,
hoy les llaman Colonias Penales.
Esta ha sido la base del tipo de sociedad comunista en más de 50 países, en la
URSS por más de cien años, en los bálticos en más de 70 y en Cuba 66 años. En
segundo lugar, el comunismo es maniqueo, solo ellos saben quién es del “pueblo”,
y quien “enemigo del pueblo”, y esta calidad lleva al GULAG o a la muerte
inmediata. Tercero: la oligarquía es además, burocrática expansiva. Acapara
TODOS los recursos y poderes de la sociedad, y prohíbe la acción personal y
comunitaria del pueblo, sin expresa autorización de la oligarquía. Esa expansión
burocrática, paraliza y ahoga a toda la sociedad, hasta en la intimidad espiritual:
En Cuba se prohibió la Navidad Cristiana por medio siglo, en Rusia, casi un siglo.
So pena de expulsión de las universidades, de los empleos, aún de los más bajos,
de la policía y de las FF AA, y marginación de todos sus Derechos Humanos. El
comunismo es también una burocracia totalitaria, todo el Poder es sólo del Partido.
Leonidas Breznev ahogó en sangre a la Primavera de Praga, poque junto a los
“Pioneros” comunistas, permitió también la organización de los Boys Scout, para
los niños y padres que la prefieran. Eso costó miles de muertos, torturados y la
anulación de todas las libertades, por muchas décadas, hasta la caída de la
URSS.
Hoy, ya no tiene importancia para el comunismo, que las empresas sean del
Estado, ni que el mercado fije precios. Lo importante es que la Oligarquía del
Partido controle arbitrariamente el Poder Total. Exactamente igual que el modelo
nazi de Hitler. Comunismo y fascismo, son lo mismo. El cinismo anglosajón y la
negra propaganda marxista, han borroneado dos años claves de la historia. El 23
de agosto de 1939 Hitler y Stalin se comprometieron a desatar la 2ª Guerra
Mundial, a la semana siguiente los nazis atacaron de frente a Polonia y los
comunistas por la espalda, a mansalva. Se repartieron a Polonia, a los países
bálticos y a los de Europa central, esas agresiones conjuntas duraron dos años.
En ese tiempo cada semana, durante 80 veces, Stalin irradiaba discursos que
debían ser escuchados obligatoriamente, en plazas, fábricas, escuelas, aldeas etc.
donde el tema central era que el comunismo y el nazismo eran “hermanos
eternos”. Hitler rompió la hermandad el 21 de junio de 1941. Rusia fue salvada por
Estados Unidos e Inglaterra. Y hasta la actual masacre sobre Ucrania,
anglosajones y rusos mantuvieron un mentiroso contubernio. El comunismo
estaba muy feliz con esa hermandad, Stalin proveía alimentos y metales a precio
rebajados, a su hermano político, para su agresión a las democracias.
Hoy, las oligarquías maniqueas, burocráticas totalitarias igual que el modelo
fascista, se aferran al poder, sin importar el costo de hambre y muerte que
imponen sobre sus pueblos. ¿En Chile será distinto? Lautaro Carmona declaró en
la televisión que, a comienzo de este año, los partidos comunistas del mundo, se
reunieron en Moscú (¡¡¡???) y fijaron allí su política internacional, que es la misma
desde Lenin a Putin, la captura del poder total de las sociedades. Y frente a la
declaración de Jara: “Las relaciones internacionales, las dirijo yo”. Y también de la
renuncia al Partido en su eventual Presidencia. El jefe comunista chileno explicó
que esas son decisiones colectivas, y no facultades de una militante individual.
Si en todas partes, en más de un siglo, el comunismo siempre ha dado los mismos
resultados ¿Cómo, haciendo lo mismo, por el mismo actor, con la misma teoría, se
esperan resultados “distintos” en Chile? La respuesta está en Cuba, la
Democracia “distinta”.
El camino propio, y el camino impropio.
Una propuesta de Civilización tan profunda y una historia tan potente como la DC
chilena, es absurdo que su Directiva declare no es nada, si otros de menor peso
en la historia y de ideologías menos validadas, no la acogen bajo su techo. Si no
tiene una orientación propia derivada de su filosofía política para orientar al pueblo
¿Para qué está en la escena nacional?








