Por Renato Ahumada Cabanne
Director El Cordillerano
La Economía Social de Mercado (ESM) es un modelo económico y social que combina los principios del libre mercado con la justicia social, estableciendo un marco regulatorio para fomentar al máximo la competencia, la libertad económica, las políticas sociales, la igualdad de oportunidades y la seguridad social, basándose en los principios de la subsidiariedad y la solidaridad. La ESM combina elementos del liberalismo y la visión social cristiana.
La ESM fue el motor que permitió la reconstrucción de la Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, siendo aplicada desde el gobierno, por el ministro demócrata cristiano Ludwig Erhard, basado en las ideas de Alfred Müller – Armack.
Müller-Armack, fue un profesor de economía en la Universidad de Münster y en la Universidad de Colonia . Defendió la idea de que la economía debía estar al servicio de la humanidad, con un marco regulatorio que debería sentar las bases para una forma de competencia que beneficiara a todas las personas.
Se dedicó a la investigación académica y a los estudios sociológicos religiosos. Publicó una obra titulada “El siglo sin Dios” en el año 1948. Después de la guerra, se unió a Democracia Cristiana Alemana (DCU) y planteó las ideas de la Economía Social de Mercado en un libro titulado “Dirección económica y economía de mercado”, publicado en 1947.
Planteó que la idea central de la Economía Social de Mercado, radicaba en el poder y dinamismo de una economía de libre mercado con un sistema limitado de equilibrio social y seguridad social.
Actualmente la ESM es una tercera posición económica y social, equidistante del capitalismo y del socialismo/comunismo. De hecho, en la mayoría de los países latinoamericanos, la ESM es una alternativa real al socialismo y al llamado Socialismo del Siglo XXI.
La ESM defiende la existencia de la propiedad privada, la iniciativa individual y la competencia como motores de crecimiento y eficiencia. Solo acepta, la expropiación de bienes, por razones de utilidad pública.
Según la ESM, le corresponde al Estado, facilitar el desarrollo de la actividad económica para lograr un mejor nivel de vida para toda la gente. Para lograrlo debe mejorar el funcionamiento de los mercados corrigiendo sus desviaciones como la competencia imperfecta que se produce cuando empresas tienen demasiado poder y lo usan para influir en la determinación de los precios, como en el caso de la existencia de monopolios u oligopolios, cuando se conciertan para reducir la producción, cuando se coluden para fijar los precios, y cuando incurren prácticas que perjudican al consumidor.
Según los principios de la ESM, el Estado debe intervenir,cuando una parte en una transacción tiene más o mejor información que la otra, dificultando el funcionamiento eficiente del mercado. Y también cuando, los ciclos económicos generan inestabilidad en la producción y el empleo, alternando fases de expansión y recesión que provocan desempleo y crisis.
Para corregir estas ineficiencias, el Estado según la ESM, debe intervenir a través de la regulación, impuestos o subsidios. El Estado debe combatir los monopolios, la burocracia excesiva, la permisología y la colusión de precios. Ella busca que los beneficios del desarrollo económico lleguen a todos los sectores de la sociedad a través de salarios justos, reducción de precios y servicios públicos de salud, educación y pensiones de calidad, financiados con impuestos razonables que no ahoguen la actividad privada.
Finalmente señalemos que según los principios de la ESM, el Estado solo debe intervenir cuando las personas o la sociedad no puede resolver un problema por sí mismos, promoviendo la responsabilidad individual, la cohesión social y la participación ciudadana. Busca conciliar la libertad económica con la equidad social y la estabilidad democrática, para lograr crecimiento económico sostenible y una distribución justa de la riqueza, corrigiendo las desigualdades de una economía puramente de mercado.








