Por Renato Ahumada C.
Director “El Cordillerano”

El ataque de Estados Unidos a las plantas nucleares de Irán, podría desestabilizar
al Medio Oriente durante las décadas futuras.

A una acción sigue una reacción. La política de Irán – gobernada por fanáticos
religiosos – destinada a terminar con la existencia física del Estado de Israel, el
financiamiento que durante años brindó a las guerrillas de Hizbulá y Hamas; el
asesinato del primer ministro de Líbano, Rafik Hariri; hacer estallar la embajada
estadounidense en Beirut, ayudar a Bashar al Asad a asesinar a miles de
personas de su propio pueblo y su porfía por desarrollar un programa destinado a
crear armas nucleares son las huellas del actual gobierno de Irán.
El gobierno de Irán cree que podrá expulsar a los judíos de su tierra. Piensa que
los judíos son un enclave en territorio palestino y que en consecuencia, tarde o
temprano podrán expulsarlos para siempre. Olvidan o quieren olvidar, que el
Estado judío y la gente que lo habita, tienen una conexión bíblica con la tierra que
hoy ocupan.
Como señalara un periodista norteamericano, experto en asuntos de Oriente
Medio,”los judíos son tan autóctonos de su patria bíblica como los palestinos, por
muchas cosas disparatadas anticoloniales que enseñen en las universidades de
élite”.
El dirigente de Hizbulá, Hassan Nasrallah, y el líder supremo de Irán, Alí Jamenei,
pensaban que Israel era, como le gustaba decir a Nasrallah, una “tela de araña
que un día se desasearía bajo presión”
La guerra solo podrá terminar cuando Israel deje de promover la instalación de
asentamientos judíos en el territorio de Cisjordania y la Franja de Gaza; cuando
Irán deje de tratar de expulsar a los judíos de la tierra que ocupan; cuando se
imponga – por fin – la solución de los dos Estados; Cuando Irán acceda a que los
equipos del Organismo Internacional de Energía Atómica desmonten las
instalaciones nucleares permitiéndosele tener un programa nuclear civil bajo
estrictos controles del OIEA; cuando el gobierno norteamericano reconozca a los
palestinos como un pueblo que tiene derecho a tener un Estado soberano y este
se dé un gobierno que sirva a los ciudadanos palestinos de Cisjordania y Gaza.
Si lo anterior no se logra, seguirá la guerra eterna – “El Conflicto Interminable” –
como titulé un libro que escribí sobre el conflicto árabe – israelí.
El inicio de una solución de este conflicto, está en la “solución de los dos estados”,
con fronteras claras y respetadas. Esto podría no ser la solución ideal, pero es un
buen comienzo para que dos pueblos dejen de desgastarse en una guerra
interminable y puedan dedicarse – como pueblos civilizados – a generar mejores
condiciones de vida para su gente.