El humo blanco, producido por la quema de los votos en una estufa de hierro
fundido de 1939, ubicado en la Capilla Sixtina comunicó a los miles de fieles
reunidos en la Plaza de San Pedro, que la Iglesia católica ya tenía un nuevo
pontífice. Los 133 cardenales electores llamados a elegir al 267º Romano
Pontífice según las normas de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis,
eligieron como Papa al Cardenal Robert Prevost, estadounidense pero
nacionalizado peruano. Se trata de un personero de la Iglesia que tiene una larga
vida al servicio pastoral y liderazgo administrativo. El nuevo Papa eligió el nombre
de Leon XIV.
“Pongo por testigo a Cristo Señor, que me juzgará, de que mi voto es dado a
aquel que, según Dios, creo que debe ser elegido”. Esta fue la expresión que cada
Cardenal dijo a en voz alta, al depositar la papeleta de su voto en el plato
destinado al efecto. Después la introdujo en el receptáculo, se inclinó ante el altar
y volvió a su asiento.Para la elección del Romano Pontífice se necesitaban al menos 2/3 de los votos,
esto es 89 votos.








