Jeannette Jara, la candidata presidencial de la izquierda chilena milita desde los 14 años en el Partido Comunista. Representando al PC ganó de manera sorpresiva las elecciones primarias de los partidos gobiernistas. Desplazó con facilidad a la candidata del socialismo democrático y al candidato del partido del Presidente Boric.
Ya elegida como candidata gobiernista, Jeannette Jara, la militante comunista adoptó un ropaje distinto. Se acercó a los personeros del socialismo democrático, moderó su discurso, incluso dio a entender que podría renuncia a su militancia comunista. Y reiteró hasta el cansancio que era representante de los partidos de centro izquierda y no de su partido.
Es creíble esta postura de la candidata comunista.
Parece difícil creerlo. Su historia no la absuelve que pensemos lo contrario. Como olvidar por ejemplo que fue una de las instigadoras del 18/O y del octubrismo, episodio donde lucio feliz y contenta – igual que ahora – una polera con la figura del “perro mata pacos”; luego como abogada, defendiendo a los “jóvenes idealistas” que quemaron medio Santiago, estaciones de metro incluidas; guardando silencio frente a los dos intentos comunistas por derrocar a un presidente legítimamente elegido por el pueblo. Señalemos finalmente, que Jeannette Jara fue partidaria de un proyecto constitucional identitario y delirante que pretendió refundar Chile.
La postura de la candidata comunista no es creíble. Obedece a una táctica para presentarla como distanciada del Partido Comunista. Su aparente bonhomía, su sonrisa permanente y su postura social demócrata, no alcanzan para transformar a una militante comunista en una política de nuevo tipo.
La gente, con esa sabiduría innata que dan los años, tampoco le ha creído, como lo demuestra el escuálido 26,8 % que la apoyo en la primera vuelta de la carrera presidencial. Con todo, el 14 de diciembre próximo, en el balotage o segunda vuelta, la gente dirá su última palabre.








