El Congreso aprobó la reforma de pensiones y ahora corresponde que sea
analizado por el Tribunal Constitucional. La vigencia de la nueva ley, se supone
que podrá entrar en vigencia, en abril próximo. La nueva ley consulta, entre otros,
los siguientes aspectos: Aporte del empleador: Hoy los trabajadores aportan el
10% de su sueldo a su fondo de pensiones, as este se sumará un aporte de un 7%
que será de cargo del empleador. Más un 1,5% para el seguro de invalidez y
sobrevivencia El aporte total es de 8.5% 32La cotización extra se aplicará de
manera gradual en un periodo de nueve a once años.

Aporte a cuenta individual: Del total una parte irá a la cuenta de ahorro
individual del trabajador (4,5%), mientras que el otro 4% se destinará a un Seguro
Social. (Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, financiar la brecha de género y
compensar a quienes han cotizado pero reciben montos bajos.
Préstamo al Seguro Social: Un porcentaje de la cotización será destinada al
Seguro Social. De este, un 1,5% se considerará como un “préstamo” de los
trabajadores hacen al sistema. Este préstamo de los trabajadores al Estado, se
devolverá cuando la persona jubila. Todos los meses, el 1,5% que no va a la
cuenta individual del trabajador recibirá pequeños bonos a nombre de cada
trabajador, que luego transforman en un macro bono. Estos bonos quedarán
guardados en el Depósito Central de Valores (DCV), contabilizados y
supervisados para garantizar que el dinero es de cada trabajador.
Cuando la persona jubila recibe un “bono amortizable”, que sí se puede vender o
transar en el mercado. Ese bono se entrega a la AFP o a la aseguradora que
pagará la pensión. Estas pueden venderlo o guardarlo en su portafolio como un
activo seguro, porque el bono está respaldado por el Estado y genera pagos
mensuales durante 20 años. La idea del proyecto es que en el corto plazo, ese
1,5% ayude a mejorar las pensiones actuales, pero garantizando que los
trabajadores recibirán de vuelta ese dinero cuando se jubilen.
Medidas para reducir la brecha de género Actualmente las mujeres jubilar
antes, tienen una mayor esperanza de vida, cotizar menos años y, tienen trabajos
con salarios bajos. Para reducir la brecha, se estableció: Un aporte por año
cotizado con un tope de 25 años. Las mujeres deberán haber cotizado al
menos 10 años  y, después de una década, el requisito subirá a 15 años. En los
hombres, se exigirá un mínimo de 20 años cotizados.
Compensación por expectativa de vida: Las mujeres jubilan antes y, en
promedio, viven más años, sus fondos se reparten en un periodo más largo, lo que
reduce el monto mensual que reciben. Para nivelar esta situación, el Estado
entregará un monto adicional a las pensiones de las mujeres.