El proyecto de reforma del actual sistema político, que se esta discutiendo
en el parlamento, fue aprobado por el Senado pasando ahora a ser conocido
por la Cámara de Diputados, sin urgencia.
El proyecto busca terminar con un sistema anárquico de partidos que
dificulta la gobernabilidad del país, un hecho que amplios sectores de la
opinión pública ven como un serio escollo para lograr una democracia que
funcione de acuerdo a los tiempos. La actual atomización de los partidos,
como lo demuestra el hecho de que hoy existan 23 partidos políticos
legalizados; que los parlamentarios puedan renunciar a estos cuando lo
deseen; que no exista una multa a los ciudadanos que no sufraguen en una
elección obligatoria y otros aspectos que los expertos catalogan de
deficitarios, permitieron que varios parlamentarios, de todos los sectores,
presentaran el proyecto en actual discusión parlamentaria.
Esto, que es lógico y de la mayor necesidad, no es apoyado por todos los
sectores. Los partidos políticos pequeños ven en el proyecto un peligro para
su propia subsistencia.
En la Cámara de Diputados, estos sectores anti proyecto tienen votos
suficientes como para boicotear el proyecto. El gobierno de Boric, tampoco
tiene ahora una postura clara al respecto, presionado por el Partido
Comunista que se opone al proyecto.
La senadora Luz Ebensperger de la UDI, coautora del proyecto valoró su
aprobación en el Senado, pero lamentó “que el Gobierno no solo no la haya
apoyado, sino, por el contrario, la boicotea, sobre todo la sanción al voto
obligatorio”.








