Por Jorge Heine
Profesor Asuntos internacionales
Universidad de Boston

En el artículo “China no tendrá mucho que ganar con los cambios en la política
comercial de Estados Unidos hacia América Latina ” (Business Insight, 7 de
mayo), Michael Stott, editor para América Latina del FT, sostiene que a pesar de
los aranceles agresivos de la administración Trump y otras políticas que ponen a
la región latinoamericana en apuros, “es poco probable que la región se acerque
más a Beijing en el largo plazo”.

Ayer se celebró en Beijing el IV Foro Ministerial China-Celac, que reúne a China y
a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), integrada por
33 países. Aunque el foro se realiza a nivel de cancilleres, asistieron a la reunión
los presidentes de tres importantes países sudamericanos: El presidente Luiz
Inácio Lula da Silva de Brasil, el presidente chileno Gabriel Boric y el presidente
Gustavo Petro de Colombia.

Petro, presidente interino de la Celac, anunció antes del foro que Colombia,
considerada durante mucho tiempo el “mejor amigo” de Estados Unidos en
América Latina, se sumaría a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. La
principal prioridad de Petro es la transición energética de Colombia, un área en la
que las empresas chinas desempeñan un papel destacado en la fabricación de
vehículos eléctricos, la producción de hidrógeno verde y la energía solar y eólica.

Lula, por su parte, que firmó 37 acuerdos de cooperación bilateral con el
presidente Xi Jinping durante la visita de éste a Brasil en noviembre pasado, está
trabajando estrechamente con China para que la cumbre de los BRICS de este
año en Río en julio sea un éxito. Lo mismo vale para la cumbre de COP30, a
realizarse también en Brasil en noviembre.

La expansión de las inversiones chinas en fábricas de vehículos eléctricos en
Brasil está en la agenda, así como modalidades para aumentar las exportaciones
agrícolas brasileñas a China. El presidente Boric ha declarado que, además de ser
China el principal socio comercial de Chile (el 40% de sus exportaciones van a
China), asiste a esta reunión para expresar su apoyo al multilateralismo, que
China promueve.

Más allá de la explosión del comercio entre China y la CELAC en este siglo, que
se ha multiplicado por 40, hasta llegar a 515.000 millones de dólares en 2024, y se
proyecta que alcance los 750.000 millones de dólares en 2035, todo esto indica
que la cooperación entre China y la CELAC en la transición energética, así como

en la reducción del déficit de infraestructura de la región, probablemente
continuará y, sí, acercará aún más a China y América Latina.

La noción de que el “miedo a las represalias” de Washington llevara a que la
región desmantele gran parte de su agenda de desarrollo no se condice con lo que
hemos visto en la última década.

Embajador (R) Jorge Heine, Profesor de RRII, Escuela Pardee de Estudios Globales; Director
Interino, Centro Pardee para el Estudio del Futuro a Largo Plazo, Universidad de Boston, MA, EE.
UU.