El 18 de octubre de 2019 es una fecha triste en la historia de nuestro país. Fue
una fecha en que diversos sectores marginales, delincuentes, desempleados,
estudiantes radicalizados, grupos anarquistas, militantes comunistas, ciclistas
furiosos, grupos mapuches y de homosexuales y muchas personas ingenuas que
creyeron actuar por una buena causa, dieron rienda suelta a su rabia acumulada
en contra de la sociedad, destruyendo todo a su paso. A este capítulo triste de la
historia de nuestro país, los analistas lo llamaron octubrismo.

Hay que recordar que en esa oportunidad, los sectores ya mencionados
cometieron una serie de delitos entre las cuales cabe destacar la quema de
estaciones del Metro, la vandalización de supermercados y comercio menor, el
robo de multi tiendas, la destrucción del museo Violeta Parra y un hotel aledaño a
la Plaza Baquedano, la quema de varias Iglesias Católicas y Evangélicas y la
destrucción de la propiedad pública y privada. La verdad, según señalan testigos
presenciales, muchos de los participantes actuaron como verdaderos enajenados
mentales, atacando a la fuerza pública que a duras penas lograba contener sus
actos vandálicos.

Ahora, algunos sectores, aprovechando la difícil situación económica por la cual
atraviesa el país, como resultado del cuadro internacional y en especial de la
Guerra de Irán y el alza que esta produjo en el precio del petróleo, creyeron que
estaban dadas las condiciones objetivas para efectuar una masiva protesta
popular en contra del gobierno de José A Kast.

El llamado a marchar en contra del gobierno no resultó. Las autoridades y diversos
expertos en medir la concurrencia a actos populares estimaron que no más de
5.000 personas participaron de las marchas programadas.

La llamada por sus organizadores La Gran Marcha de Chile en conmemoración
del 18 de octubre, a siete años del estallido social delictual que tanto daño produjo
a nuestro país y sobre todo a su economía, resultó un sonado fracaso.
El acto no contó con autorización del Gobierno señalando las autoridades que se
trataba de una jornada de normalidad señalando además que se perseguirá
judicialmente cualquier daño a la infraestructura pública.

Los autores del llamado a la marcha fueron organizaciones de poca
representatividad: la Central Clasista de Trabajadores y la ACES, Asamblea
Coordinadora de Estudiantes Secundarios.

Los partidos de oposición no llamaron a marchar y solo pidieron realizar jornadas
de reflexción sobre el verdadero sentido y alcance que tuvo el 18/0.
Como ya es frecuente, estas marchas de protesta siempre tienen resultados
negativos. Esta vez, Un bus RED resultó quemado y otro atacado con elementos
contundentes. En la comuna de Maipú, un grupo de delincuentes intentó saquear
un supermercado Líder. En Pedro Aguirre Cerda, un bus articulado del tsistema
público fue incendiado.

En otros sectores de la capital hubo diversos incidentes, barricadas, personas
encapuchadas y enfrentamientos con personal de Control de Orden Público de
Carabineros. En Peñalolén, un bus público del sistema RED fue atacado con
piedras, fierros y palos, dejando a su conductor herido.