Después que se diera a conocer la ultima encíclica “Fratelli tutti”, nos ha parecido
necesario y útil recordar las reflexiones de un connotado humanista-liberal que
piensa y expone con brillo sus ideas, liberado de dogmas y artilugios.
Este hombre no es otro que el destacado pensador y escritor peruano Mario Vargas
Llosa, quien señaló hace ya casi 11 años, mucho antes de la divulgación de su libro
“La llamada de la tribu”, que “la principal batalla a librar por el liberalismo no se
produce ya contra las ideologías totalitarias o socialdemócratas, sino contra el
llamado neoliberalismo”. (*)
Su postura sobre el neoliberalismo
A juicio de Vargas Llosa el neoliberalismo “es utilizado como una etiqueta para
caricaturizar al liberalismo” y hacerlo responsable de todas las calamidades. Eso es
lo que produce ese apelativo de neoliberalismo. Neoliberal “es algo que se asocia
con el explotador, el defensor de instituciones anacrónicas, injustas; el neoliberal
es el que tiene una visión fundamentalista del mercado, alguien que en última
instancia defiende el sistema de explotación, de abuso, de expropiación del
trabajo”, (enfoque coincidente en este aspecto con el pensamiento de Francisco).
“La noción misma de neoliberal hay que rechazarla, porque carece de significación
y es una especie de conjuro antes que una idea”, son algunas de sus expresiones
condenatorias. “A nadie se le dice neoliberal para definir un sistema de
pensamiento, de valores, de convicciones políticas”. “No he oído a nadie decir”:
“yo soy un neoliberal”. “Cada vez que oímos la palabra neoliberal tenemos que
preocuparnos, porque detrás de esa palabra hay prejuicios” y “un odio a lo que el
liberalismo representa”.
En una visión paralela el británico David Harvey ha escrito que: “el proyecto
neoliberal está vivo”. Sostiene “sin embargo” que “el neoliberalismo no podrá
sobrevivir sin formar una alianza con alguna forma de autoritarismo estatal”, pues
ya no tiene el consentimiento de la mayoría de la población, pues “ha perdido
legitimidad”.(David Harvey, “Breve historia del neoliberalismo”, 2005)
La doctrina del liberalismo
Para el Premio Nobel de Literatura, el liberalismo no tiene ese carácter cerrado de
religión, de dogma, que tienen las ideologías. “Es un cuerpo de ideas, una doctrina
en la que se parte de ciertas convicciones básicas que tienen que ver
fundamentalmente con la libertad, la idea de que la libertad es el valor más
preciado desde el punto de vista individual y social”, y que su presencia y
operatividad “es lo que más contribuye a atajar la violencia, a establecer la
coexistencia social y a traer prosperidad”; “la libertad, tanto en el campo político
como en el campo económico”, “trae progreso, trae desarrollo, trae civilización”,
aunque no la sociedad perfecta. (*)
”El liberalismo no parte de la idea de una sociedad perfecta”, pero “para que una
sociedad se perfeccione hay que fundar la carta de la libertad, hay que permitir la
crítica, hay que permitir la diversidad”.
“Curiosamente, el liberalismo”, que para muchos representa lo conservador, lo
anacrónico, “es capaz de provocar” “una animadversión de una extraordinaria
ferocidad”. “Creo que esas son secuelas de las ideologías totalitarias que todavía
contaminan”…..“Una de las grandes victorias de las ideologías totalitarias” “es que
han dejado una secuela ideológica que se traduce en prejuicios y en ciertos lugares
comunes” “que han arraigado profundamente”. A su juicio, “eso es lo que produce
ese apelativo de neoliberalismo”.
En “La llamada de la tribu”, Vargas Llosa precisa que “el liberalismo ha sido el
blanco político más vilipendiado y calumniado a lo largo de la historia, primero
por el conservadurismo -recuérdese las encíclicas papales y los pronunciamientos
de la Iglesia católica contra él, que todavía perduran- y, luego, el socialismo y el
comunismo”.
El liberalismo y el funcionamiento del mercado
Vargas Llosa, -un liberal convencido-, enfatiza que “es evidente que el mercado no
ha funcionado autorregulándose”, “con la libertad que los liberales quieren”, pero –
en su opinión- “no se puede responsabilizar al liberalismo”. “O se lo puede
responsabilizar en la medida en que se puede responsabilizar a todos los gobiernos
de los países desarrollados en los que hay demócratas, socialdemócratas,
democristianos, conservadores”. Afirma que “no hay una ideología detrás de eso”.
“Se adjudica al liberalismo lo que es una responsabilidad de gobiernos
conservadores, o gobiernos socialistas, o gobiernos demócratas en los que hay
liberales y antiliberales. Hay liberales que defienden la inversión de dinero público
en empresas privadas por el principio del mal menor”. Y también “hay muchos
liberales” “que critican absolutamente este intervencionismo masivo”. “No hay un
criterio liberal unánime, homogéneo”.
“La sociedad abierta ha tenido una experiencia absolutamente traumática que debe
llevarla a revisar no solamente el pensamiento liberal sino el funcionamiento de las
instituciones democráticas”. “Pero el liberalismo como tal, ¿en qué países está en
el poder?”, se pregunta y responde: “está de una manera profetizada por Ludwig
von Mises”, -una en la que el liberalismo llegaría a arraigar-. Este economista
austriaco nunca quiso que hubiera partidos liberales, “él creía que el liberalismo
debía ser una atmósfera, una cultura que contaminara a toda una sociedad, de la
que participaran todos los partidos políticos, y algo de eso ha llegado a ocurrir”.
“El liberalismo en algunos casos está representado por socialdemócratas, en otros
por conservadores, así como hay partidos liberales que no son liberales”. Algo de
eso ha ocurrido y entonces “es injusto y producto un poco del prejuicio atribuir la
catástrofe económica” (de 2008), “al neoliberalismo o al liberalismo” de modo
preferente.
La autonomía máxima del individuo
“A los liberales”, dice Vargas Llosa, “les interesa defender la autonomía máxima
del individuo”, -valoran el individualismo-, (que por cierto no es ese
individualismo radical al que se refiere el citado documento papal), “el resultado
de eso es que los liberales discuten entre sí, tienen opiniones muy distintas sobre
muchas cosas…” “Los liberales son un espectro muy amplio, de matices muy
diversos” “a veces distanciados y contrapuestos”; “les encanta discrepar entre
sí”.….“Somos muy diversos”, -agrega-, pues “pensamos distinto y no es malo que
sea así. Es bueno que sea así”. “Y eso, en el campo político ¿en qué se traduce?:”
“pues en establecer un sistema lo más flexible posible que permita la coexistencia
de esa extraordinaria diversidad, que es la verdad humana. Eso en términos
políticos significa fundamentalmente la democracia”. Esa democracia de la que
tantos hacen alarde, pero no siempre practican con devoción y verdadera
convicción.
Columna “El neoliberalismo en la visión de Mario Vargas Llosa”, publicada en “El
Montonero”, el 15 de octubre de 2020.(*)“El pensamiento liberal en la actualidad”, mesa redonda en la que
participaron Mario Vargas Llosa, Irene Lozano, Fernando Savater y José Varela,
organizada por la Fundación Progreso y Democracia en el Círculo de Bellas deMadrid, 4 de de noviembre de 2009. (transcrito en revista “Letras libres”, 31 de
mayo de 2010)








