La presentación de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaria general de la ONU anunciada ayer por el gobierno de Boric no cuenta con el apoyo transversal que se debería requerir en una operación política de esta envergadura.
En efecto, fue Gabriel Boric, el que por sí y ante sí, decidió postular a la ex presidenta a tan importante cargo. Lo hizo sin consultar con sus partidos aliados y menos aún, con los partidos de oposición. Luego presentó esta decisión como una política de Estado.
Gran parte de la opinión pública, según las encuestas, no respalda esta candidatura. Tampoco los partidos políticos que apoyaron la postulación de José Antonio Kast la apoyan. Incluso más, los partidos de oposición están solicitando a Kast que no apoye esta candidatura.
Ayer se conoció que esta candidatura es respaldada por los gobiernos de Brasil y México, dos gobiernos abiertamente opositores al gobierno norteamericano, que de acuerdo a los estatutos de la ONU, tiene poder de veto en esta materia.
El gobierno de Boric ha tratado de poner al presidente electo en un pie forzado, destinado a lograr que anuncie su respaldo a la candidatura de Bachelet. Kast decidió que dará a conocer su posición al respecto, después del 11 de marzo, día en que asuma la presidencia.
Arturo Squella, senador electo por Valparaíso y líder del Partido Republicano señaló a la prensa que: “La candidatura (de Bachelet) nace muerta, gracias a comentarios que ha hecho Gabriel Boric respecto de mandatarios de otros países, por de pronto tan importantes como EE.UU.”.
Bachelet milita en el Partido socialista, pero que durante toda su vida política ha sido abiertamente pro comunista, razón por la cual no cuenta con el apoyo transversal que se requiere para enfrentar con éxito una candidatura a la Secretaria General de las Naciones Unidas.








