Se acabó la candidatura de Michelle Bachelet a Secretaria general de las
Naciones Unidas. Y con ella el sueño de su mentor, el ex Presidente Boric por
consolidarse como uno de los líderes de la extrema izquierda a nivel global.
En la tercera votación preliminar del Consejo de Seguridad de la ONU, Michelle
Bachelet obtuvo solo una nominación positiva y diez negativas. Resultó séptima
entre ocho aspirantes al cargo.

El ex Presidente Gabriel Boric, fue quien – para darse un gustito personal:
convertirse en líder de la extrema izquierda a nivel global – impuso la candidatura
de Bachelet de manera inconsulta. Michelle Bachelet – una mujer de clara
inclinación pro comunista – no tenía los antecedentes necesarios para llegar a
ocupar el cargo para el cual fue postulada por Boric. Su segundo gobierno resultó
ser un verdadero desastre. El país, en lo económico se estancó, creciendo solo un
1,8% en promedio. La educación pública se vino al suelo. En salud, las listas de
espera de los enfermos para ser atendidos, creció ex potencialmente, permitió una
inmigración descontrolada. En suma, hizo un gobierno fracasado.

En su cargo de ONU mujeres tampoco demostró tener un proyecto concreto y útil
para superar la difícil situación en que viven millones de mujeres en el mundo.
En materia de Derechos Humanos siempre guardó silencio frente a la violación
sistemática que ocurría en las dictaduras de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Corea
del Norte. Y siempre evito condenar a las dictaduras de izquierda y procomunistas
que aún quedan en el mundo.

La derrota electoral de Bachelet es también la derrota personal del ex Presidente
Boric. Sus ambiciones por convertirse en líder global de la extrema izquierda – por
ser el principal impulsor de la hoy fracasada candidatura de Bachelet – se han
venido al suelo.