Por Vicente Arias Bravo
Abogado. Asesor de empresas PYME

Como todos hemos podido constatar, en estos días prenavideños, una vez más, ni
en los medios de comunicación social, incluyendo a los televisivos, radiofónicos y
escritos, ni en los hogares, ni en los balcones de las casas, ni en las vitrinas
comerciales, ni en las comunicaciones interpersonales de niños, jóvenes o no
tanto, he podido encontrar a “Jesús de Nazaret ”.

Como siempre, únicamente proliferan masivas convocatorias, incitando a comprar,
a diestra y a siniestra y a celebrar una “Navidad hueca”, vacía de Valores.
Muchos quieren y se aprestan a celebrar la “Noche Buena” y el día siguiente, la
afamada “Pascua”,… pero pocos saben qué van a celebrar. Simultáneamente, se
intercambian consejos para la mejor forma de celebrarla, consumiendo – incluso a
riesgo de dejar hilachuda su mágica tarjeta plástica- toda clase de objetos
materiales y regalarlos por doquier.
Se tergiversa el origen y sentido profundo del “Pesebre de Belén”, deviniendo en
una vacía fiesta pagana. Me temo que por ese camino, terminaremos siendo
“consumidos por el consumismo”.
Estoy preocupado, dado que paradojalmente, todos sabemos que el suceso que
se recuerda por el mundo entero, cada día 25 de Diciembre, y que
conmemoramos gran parte del quienes habitamos el planeta, es el Nacimiento o la
Navidad o la Natividad de “J e s u c r i s t o “.
Quizá lo peor resida en una conducta reñida con la Ética, por la que se abusa de
un acontecimiento que ha sido trascendente para todo el mundo, desde hace más
de dos mil años, profitando marketeramente de un suceso que reorientó a la
Humanidad, hace Dos Mil Años.
Sin embargo, pareciera que se ha gestado una colusión del olvido colectivo del
Hecho Histórico del nacimiento, pasión y muerte de un singular Profeta (como fue
reconocido por Historiadores Paganos), cuya huella y magisterio ha perdurado por
más de dos milenios; sin perjuicio de aquellos que – como este infrascrito-
disfrutamos del don de la certeza que la Humanidad recibió la Visita de J e s ú s ,
el Hijo de Dios Padre mismo.
Tal parece que la fábula del “patito feo” se repite, ocultando el “Rostro del
Salvador”, bajo el “ala del anonimato”.

No me opongo a personajes como el tradicional “viejito Pascuero” o de “Papá
Noel” o de “Papá Nicolás”, “Santa Claus “u otro Benefactor, que bien pueden
exhibir una imagen de generosidad.
Sí me aflige comprobar que desde hace muchos años, se ha venido olvidando a
los “Pesebres “, que evocan el Nacimiento de Jesucristo, abandonándolos cual
trasto viejo, reemplazándolos poruna avalancha de voluminosos insípidos
“pascueros”, que estimulan obsequiar, solamente porque “es de moda hacerlo en
esta época del año ”
Si me inquieta que se ignore y esconda nada menos que al mismísimo
“Festejado”, y con ello, se secuestra su Mensaje, que proclama los Valores de la
Humildad , de la Solidaridad y del Amor , precisamente en la época de su
cumpleaños.
Me pregunto si Ud. o alguien ¿Podrían regocijarse si un gran grupo de cercanos
celebraren el día de su natalicio, pero sin que nadie o casi nadie, reconociera que
la causa de la fiesta es, precisamente la Navidad de su persona?
Retomemos la Esperanza en Jesús. Boguemos contra tan negativa corriente.
Intentemos practicar sus Enseñanzas de Amor a nuestros Hermanos en
Humanidad. Entre las vías para lograrlo, se inscriben hacer patente nuestro cariño;
especialmente, a los más desvalidos y dolientes; contribuyendo para que
fraternalmente todos disfrutemos del Valor de la Paz Universal; y, por fin,
abrazándolos y compartiendo para siempre, el más valioso de los regalos, que es
la Bondad que nos obsequia a el propio “Celebrado”, en el día del aniversario de
su Natalicio.