La acusación constitucional contra el juez Sergio Muñoz, aprobada por el Senado
en sus dos capítulos, generó un inesperado e impensado reproche del Presidente
Boric en contra de dicha aprobación.

Dijo el Presidente Boric, “utilizar las acusaciones constitucionales contra un juez
como un medio oblicuo para enjuiciar sus sentencias del pasado o la manera de
comprender el derecho por parte de alguno de ellos, sienta un precedente que es
muy peligroso.
Las declaraciones del primer mandatario revelan hasta qué punto le afectó la
aprobación de la acusación en contra de un Ministro de la Corte Suprema que hizo
uso y abuso en sus sentencias de un exagerado ideologismo judicial.
Hay que señalar que la acusación fue aprobada primero por la Cámara de
Diputados con votos oficialistas y luego por el Senado actuando como jurado. En
el proceso se dio cumpliendo estricto a las normas de debido proceso, razón por la
cual los reproches del Presidente Boric, no solo son injustos, sino que evidencian
un ideologismo que le hace defender a quien comparte su ideario político aun
cuando en el ejercicio de su cargo hubiese cometido, como lo señaló el Senado,
“un notable abandono de deberes”. Más aún, sus dichos importan un olvido de la
necesaria independencia de los tres poderes del Estado.
El primer mandatario condenó también el uso reiterado de las acusaciones
constitucionales olvidando que – como diputado – apoyó en forma entusiasta y
abusiva varias acusaciones constitucionales.