Queridos compatriotas, muy buenas noches.
Hoy ingresamos al Congreso Nacional el proyecto de Ley de Presupuestos para el
año 2027. Es el primer presupuesto de nuestro Gobierno. Quiero contarles esta
noche, de manera simple y directa, qué contiene, por qué lo hicimos así y cómo va
a llegar a la casa de cada uno de ustedes.
Un presupuesto no es solo una planilla de números. Es una decisión sobre qué va
primero, qué se posterga y cómo se organizan los recursos de la nación, dentro de
las posibilidades que tiene un gobierno. En Chile, hay cosas que tienen que ir
primero y nosotros hemos decidido poner primero a los chilenos. A la madre que
lleva meses buscando trabajo. A la pyme que quiere superar los obstáculos, hacer
crecer su emprendimiento y contratar a más trabajadores. A las familias de
Atacama y Coquimbo, de Biobío, de Ñuble y de Valparaíso, que todavía están
levantando sus casas después del fuego y de los temporales. Al almacenero que
baja la cortina por miedo antes de que oscurezca. A las familias que quieren
caminar libres por las calles y dormir tranquilas, sin miedo a ser asaltadas. Al niño
que fue dañado y que hoy está en una lista de espera para que alguien lo ayude a
sanar. Y a quien trabajó toda su vida y merece la tranquilidad de recibir su pensión
a fin de mes.
Por eso, este Presupuesto abordará las urgencias que los chilenos necesitan para
vivir mejor. La urgencia por el crecimiento, el trabajo y la reconstrucción. La
urgencia por un Chile más seguro. La urgencia por proteger a los niños más
vulnerables de nuestro país. La urgencia por proteger los beneficios sociales que
son correctamente entregados. Chile no puede esperar más. Los chilenos
necesitan comenzar a vivir mejor, ahora. Cuatro prioridades y una sola regla: que
vivir mejor ahora, no signifique vivir peor mañana.
Hace seis meses recibimos un Estado que llevaba más de una década gastando
más de lo que recibía. Es lo mismo que le pasa a una familia. Cuando el sueldo no
alcanza, primero se echa mano a los ahorros, y cuando los ahorros se acaban, se
pide prestado. Chile gastó buena parte de sus ahorros y cada año tuvo que
endeudarse más. Durante años se confundió gastar más con resolver más. Cada
septiembre, junto con el Presupuesto, se anunciaba una meta de déficit y la
promesa de cumplirla. Pero durante varios años, el cierre nunca coincidió con lo
anunciado. Las metas se fueron corrigiendo sobre la marcha y la diferencia la
terminó pagando Chile, con más deuda. Solo el año 2026, un 5,3% del
Presupuesto, se gastó en el pago de intereses de esa deuda. Cada peso que hoy
pagamos en intereses es un peso que no llega a un consultorio, a un jardín infantil
o a una comisaría.
Nuestro primer Presupuesto parte de una convicción sencilla: cuidar los recursos
de Chile también es cuidar a las familias chilenas. Cuando el Estado administra
bien, puede invertir más donde verdaderamente importa. Cuando planifica
responsablemente, puede asegurar que lo que entrega hoy, también lo podrá
sostener en el mañana.
El Presupuesto 2027 crece un 1,5% respecto de este año y, al mismo tiempo,
cumple con nuestro compromiso fiscal. Cada peso bien cuidado es una
oportunidad para Chile. Cada peso bien invertido puede cambiar muchas vidas. Se
esperaba que el gasto creciera entre 0% y 1%. Decidimos hacer un esfuerzo
adicional de medio punto para acelerar la reactivación, la inversión y el empleo. El
problema nunca fue invertir. El problema fue gastar sin saber cómo pagarlo. Este
esfuerzo está financiado y cumple la meta de déficit.
Cada peso, donde más se necesita. Hoy de cada 1.000 pesos que gasta el
Estado, más de 600 van a pensiones, salud y educación. Esa es la parte que este
Presupuesto protege. Al decidir la distribución del resto, pusimos primero lo más
urgente. Además, pusimos una mirada de futuro, porque la responsabilidad fiscal
debe estar presente hoy, y también mañana. Para este Presupuesto, cada
ministerio tuvo que proyectar su gasto no solamente para el próximo año, sino
para los próximos cinco años. Porque prometer es fácil, lo difícil es financiar y
cumplir lo prometido en 2028, en 2029 y en 2030. También revisamos 632
programas en 23 ministerios. Los que funcionan, crecen. Los que no dan
resultados, tendrán que mejorar antes de recibir un peso más.
En estos meses hemos avanzado. Impulsamos la Ley de Reconstrucción Nacional
y Desarrollo Económico y Social, la reforma estructural más importante de las
últimas décadas. Estamos esperando la publicación y que ello impulse
fuertemente la actividad económica. Desde marzo, se han aprobado más de 35 mil
millones de dólares en proyectos de inversión que llevaban años esperando. Los
homicidios y los secuestros van a la baja y el ingreso irregular por nuestras
fronteras cayó más de un 90%. Sé que todo esto todavía no se siente en la mesa
de muchas familias. Este Presupuesto está hecho para acortar esa espera.
La primera prioridad es volver a crecer, crear trabajo y reconstruir. Hoy hay 980 mil
personas buscando trabajo sin encontrarlo. Llevamos más de tres años y medio
con la desocupación sobre el 8%. Muchas son mujeres, muchos son jóvenes que
todavía esperan su primer contrato. Para este 2027 destinamos 9,5 billones de
pesos a crecimiento, trabajo y reconstrucción: 8,1% más que este año. Hace
algunos días lanzamos el Plan Chile Despega: 1,3 billones de pesos para generar
más de 100 mil puestos de trabajo. Chile Despega responde a la emergencia de
estos meses. El Presupuesto 2027 lo sostiene durante todo el próximo año. El
programa que da trabajo en las comunas donde más falta, como en Biobío y
Ñuble, se propone sostener un presupuesto de 140 mil millones de pesos.
Esta noche quiero anunciarles que impulsaremos una cartera extraordinaria de
241 obras públicas, en todas las regiones de Chile, pensadas para crear trabajo y
avanzar hacia el desarrollo. Son obras de conservación que se construyen con
mano de obra de la zona. No vamos a esperar a mitad de año: vamos a adelantar
su inicio a enero, con seguimiento obra por obra. La reconstrucción tiene recursos
propios: más de 500 mil millones de pesos para las zonas golpeadas por
catástrofes, incluido un nuevo Fondo de Reconstrucción Norte para Atacama y
Coquimbo. Y reconstruir también es prepararse, los recursos para combatir
incendios forestales se mantienen, y además adelantamos el trabajo para la
próxima temporada.
A eso sumamos el primer año de nuestro Plan Habitacional, con más de 166 mil
subsidios, en el camino a las 400 mil soluciones que comprometimos. A los
almaceneros, feriantes y emprendedores de todo Chile, Sercotec los apoya con un
23,5% más de recursos. Lo hemos repetido muchas veces: no hay mejor
programa social que un buen trabajo.
La segunda prioridad es la seguridad. En agosto les presenté nuestra agenda
contra el crimen organizado. Una agenda sin recursos es solo un discurso. Este
Presupuesto la financia. Destinamos 7 billones de pesos a seguridad, un 9,1%
más que este año, reasignando recursos hacia quienes están en la calle, en las
fronteras y resguardando las cárceles. Financiamos en su totalidad mil nuevos
cupos en Carabineros este año y dispondremos de capacidad para formar a más
de 3.200 nuevos alumnos, con chalecos antibalas, cámaras corporales y cinco
nuevos cuarteles. La PDI duplica los recursos de sus equipos contra el crimen
organizado en los barrios. Gendarmería crece casi un 18%, para implementar el
Plan de Infraestructura Carcelaria y reforzar el control dentro de las cárceles. El
Servicio de Migraciones crece un tercio, para financiar expulsiones al año de
quienes no tienen derecho a estar en Chile. Y ponemos en marcha la nueva
Fiscalía Supraterritorial, para perseguir a las bandas que operan en varias
regiones.
La tercera urgencia son nuestros niños. Llegar antes y proteger mejor. En total, 2,5
billones de pesos, un 4,1% más que este año. Llegar antes es acompañar a las
familias antes de que una dificultad se convierta en una crisis. El fondo que apoya
el desarrollo de niños con mayores riesgos crece un 165%. Las ayudas técnicas
para niños con discapacidad, como sillas de ruedas, andadores y otros, se
duplican.
Proteger mejor es llegar a tiempo cuando el daño ya ocurrió. Hoy hay más de 13
mil niños que fueron víctimas de maltrato grave o de abuso, y que están
esperando que alguien los atienda. Un Estado que deja a un niño abusado en una
lista de espera no está cumpliendo su tarea más básica. Por eso los programas de
reparación crecen un 19,3% y el trabajo con sus familias, para que el daño no se
repita, crece un 24,1%.
La cuarta prioridad es proteger los beneficios sociales. Durante meses se dijo que
poner orden en las cuentas significaría quitarles beneficios a las familias. Este
Presupuesto demuestra lo contrario. La Pensión Garantizada Universal tendrá 7
billones de pesos para más de 2,2 millones de personas mayores. Son hombres y
mujeres que levantaron este país con su trabajo, que criaron a sus hijos y que hoy
merecen algo muy simple: saber que a fin de mes su pensión va a estar ahí. Sin
letra chica.
Por otra parte, la educación es una de las mayores inversiones de este
Presupuesto: 17,3 billones de pesos, el segundo presupuesto más grande en el
Estado y solo superado por Salud. Con estos recursos aseguramos, cada mes, la
educación de más de 3,5 millones de estudiantes, reforzamos el apoyo a los 2,2
millones de niños y jóvenes que más lo necesitan, y mantenemos la alimentación
escolar para 1,8 millones de niños. Detrás de cada sala de clases, hay alguien que
la sostiene. Por eso, la Carrera Docente crece un 2,9% y llega a más de 215 mil
profesores. Finalmente, se mantiene la gratuidad para más de 600 mil estudiantes,
y aumentamos las becas para los jóvenes que quieren seguir estudiando después
del colegio.
Ninguno de los beneficios que la ley garantiza se toca. Lo que sí va a cambiar, y
comenzó a cambiar desde el día en que asumimos, es que el Estado va a verificar
cada peso del gasto social, cruzando la información de sus registros para que los
recursos lleguen a quien corresponde. No cambian los requisitos. No cambian los
montos. Cambia el cuidado de los recursos de todos los chilenos.
Y donde más se tiene que notar ese cuidado es en la salud. Su presupuesto crece
un 4,7%. No se trata solo de poner más recursos, sino de que esos recursos se
conviertan en atención a tiempo. Crece el financiamiento para acortar las esperas:
comprar atenciones a clínicas, invertir en hospitales de mayor complejidad, así
como los consultorios, los Cesfam y las postas también reciben más, con un
mayor aporte por cada persona inscrita. Vamos a ordenar la red. Fonasa va a
comprar mejor, exigiendo calidad, rapidez y buen precio. Impulsaremos una
canasta esencial de medicamentos, para que las familias gasten menos de su
bolsillo; una ficha clínica compartida entre la red pública y la privada; y el uso de
inteligencia artificial para que el paciente más grave sea atendido primero. Porque
nadie debería enfermarse más mientras espera en una lista.
Esta noche no solo quiero contarles en qué vamos a gastar. También quiero
contarles en qué vamos a dejar de gastar mal. El Estado pagó más de 8 mil
millones de pesos por sobre el precio de mercado en compras por convenio
marco. Solo ajustando los arriendos de oficinas públicas a lo que vale el mercado,
podemos ahorrar hasta 5 mil millones al año. Por eso, desde ahora, vamos a
medir cuánto paga cada servicio por lo que compra, cuánto paga por arriendo,
entre otras mejoras de gestión. Esta plata es de ustedes, queremos que vuelva a
ustedes, convertida en mejores servicios, más seguridad y más oportunidades.
Estimados chilenos: Cuando el país lo necesita, el Congreso es capaz de llegar a
acuerdos. Los parlamentarios tienen sesenta días para discutir este Presupuesto.
Les pido que el debate sea exigente, pero que no sea desde una trinchera. Las
urgencias de los chilenos, la urgencia de volver a vivir mejor, no tienen color
político.
Compatriotas: Esta noche, en muchas casas de Chile, alguien se va a sentar a la
mesa a sacar las cuentas del mes. Primero, lo urgente; después, lo demás; y
nunca gastar lo que no se tiene. Eso mismo es lo que hoy está haciendo nuestro
Gobierno.
Que el que busca trabajo lo encuentre, y el que perdió su casa vuelva a tener un
hogar. Que el que sale de noche vuelva tranquilo. Que el niño que espera no
espere más. Que el que trabajó toda su vida reciba lo que es suyo cada mes. Ese
es el Chile que nuestro Presupuesto empieza a construir.
Un Chile donde los chilenos comienzan a vivir mejor, ahora. Muchas gracias, muy
buenas noches y qué Dios bendiga a Chile.








