El Gobierno español ha tomado la decisión de restablecer los controles fronterizos
temporales en puertos y aeropuertos para viajeros procedentes de Italia tras
el rechazo del Ejecutivo italiano a levantar las restricciones que aplica a los
viajeros procedentes de territorio español. Esta medida fue tomada por el gobierno
de Meloni, a raíz de la entrada masiva de migrantes en Ceuta desde Marruecos
del pasado jueves, 30 de julio. Según La Moncloa, la medida llega tras la
“persistente presión migratoria irregular que sufre el país transalpino” y como
respuesta directa a la postura de Roma, que ha anunciado que mantiene sus
controles fronterizos pese a las gestiones diplomáticas previas.

Las restricciones contemplan la verificación de la identidad mediante pasaporte
para todos los viajeros procedentes de Italia, y la comprobación de visado o
permiso de residencia para los nacionales de terceros estados. Así, los controles
se aplicarán de forma aleatoria y permanecerán en vigor hasta las 00:00 horas del
7 de septiembre, salvo que “un cambio en las circunstancias que han motivado su
adopción aconseje modificar ese plazo”.
La decisión del Ejecutivo español ha aumentado la tensión entre ambos países. El
Gobierno de Pedro Sánchez había fijado un ultimátum a Italia, con el domingo 9
de agosto como fecha límite, para que levantara la suspensión del espacio
Schengen impuesta a España tras la crisis migratoria que comenzó en Ceuta el
jueves de la semana pasada. De no hacerlo, Madrid ya advertía que “se verá
obligada a adoptar medidas proporcionales para proteger los intereses y la
dignidad de sus ciudadanos”. Y así ha sido.
Pedro Sánchez, Presidente del gobierno español, ha enviado una carta a la
presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresando su
preocupación por la crisis migratoria en Ceuta y solicitando una reunión de
urgencia de los ministros de Interior de la UE.
Giorgia Meloni ha rechazado rotundamente las exigencias españolas, declarando
en un comunicado que “no acepta ultimátums ni imposiciones” y descartando
“reconsiderar la decisión de suspender la aplicación del Acuerdo de Schengen a
los nacionales de terceros países que llegan desde España, al menos hasta el 15
de agosto, y en ningún caso hasta que se hayan eliminado por completo los
riesgos de seguridad y terrorismo para Italia”.
Señaló Meloni: “Solo cuando estemos seguros de que no habrá riesgos para la
seguridad ni riesgos terroristas para Italia, de que no habrá una nueva oleada y de
que no habrá inmigrantes irregulares dirigiéndose hacia territorio europeo, será
posible revisar lo que ya se ha decidido”.