Aunque la política internacional puede ser difícil de entender, tres países lograron
unirse para realizar el campeonato mundial de un deporte que es el más popular
del mundo: el futbol. El diario The Times, analiza esta situación señalando:
“Cuando en el verano de 2018 se adjudicó la Copa del Mundo de este año a
Estados Unidos, México y Canadá, tanto los líderes mundiales como los
responsables del fútbol hicieron hincapié en un tema fundamental: la unidad. “Es
una oportunidad para unir al mundo y destacar lo bien que funcionan las cosas
entre Canadá, México y Estados Unidos”, dijo Justin Trudeau, primer ministro de
Canadá en aquel momento. “Canadá, Estados Unidos y México estamos
profundamente unidos”, dijo Enrique Peña Nieto, entonces presidente de México.
El presidente Donald Trump, que se encontraba en su primer mandato, se mostró
de acuerdo: “Estados Unidos, junto con México y Canadá, acaba de conseguir la
Copa del Mundo. ¡Enhorabuena, ha sido un gran esfuerzo!”.

Avancemos hasta el jueves, cuando está previsto que dé comienzo en México la
primera Copa del Mundo en la que tres países serán anfitriones. La selección
mexicana se enfrentará a Sudáfrica en el primero de los 104 partidos del torneo,
repartidos por todo el continente, desde Vancouver y Toronto hasta Nueva York y
Kansas City, pasando por Monterrey y Guadalajara. Se trata de un torneo
histórico, con un número récord de equipos participantes (48). Y es un evento que
el mundo celebra cada cuatro años, uno de los pocos hitos que resuena en casi
todos los rincones del planeta, tendiendo puentes sobre divisiones nacionales,
religiosas, ideológicas y de un sinnúmero de brechas más.

Pero, aparte de la fiebre por el fútbol, la unidad no ha sido el sentimiento
predominante en los días más recientes entre los tres países anfitriones, y la
organización de este Mundial entre vecinos y aliados no ha sido perfecta. Desde
que comenzó su segundo mandato el año pasado, Trump ha atacado
repetidamente a México y Canadá con agresiones verbales, amenazas de acción
militar y aranceles. Su gobierno ha promulgado una estricta política de
inmigración que ha impedido la entrada a algunos participantes, periodistas y
aficionados del Mundial. Y justo un día antes de que comenzara el torneo, Trump
lanzó otro golpe económico a sus coanfitriones, al amenazar con dejar que
expirara el pacto de libre comercio de casi 2 billones de dólares entre los tres
países. “No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo
que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros”, dijo Trump
el miércoles en el Despacho Oval, y añadió: “No necesitamos sus coches, no
necesitamos su madera, no necesitamos su energía, no necesitamos nada de lo
que tienen”.