El gran problema de la industria inmobiliaria y que ha ocasionado la quiebra de muchas constructoras e inmobiliarias durante los dos últimos años, es la existencia de una tasa de interés para los créditos hipotecarios, excesivamente alta. Ello se debe, como todos saben, a los retiros de los fondos de pensiones que achicaron el llamado “mercado de capitales”; los efectos de la pandemia; el alza del transporte y los materiales de construcción y un alza en la mano de obra. Todos estos factores, incidieron en que el costo de la vivienda se fuera a las nubles. La tasa de interés para los créditos hipotecarios, llegó al 4,5 % en promedio, haciendo imposible la adquisición de viviendas.
En el mes de noviembre la tasa de interés alcanzo su menor nivel en cuatro años. Acaba de informar el Banco Central, que la tasa de los préstamos para vivienda a más de tres años en UF descendió a 4,13%, lejos aún de los valores previos a la pandemia. Hay que señalar, que el negocio de venta de viviendas nuevas, ha mostrado señales de recuperación, impulsado gracias al subsidio a la tasa de interés. La Asociación de Bancos informó que hasta el 21 de noviembre de 2025, los bancos particulares y el Banco Estado han recibido cerca de 42 mil solicitudes de subsidio, cifra que representa casi 84% de los 50 mil cupos disponibles.








