Por Lilian Duery A
Comunicadora científica

Hoy lunes su familia y tantos amigos, incluyendo a muchos que ayudó
desinteresadamente para enfrentar el Alzheimer desde el Centro Internacional de
Biomedicina (ICC) que él lideraba, lo despide a sus 80 años después de casi 50
años de investigación muy prometedora para retrasar esta enfermedad. Como el
mismo decía “Hay que pensar en grande” y en unos cuántos años más hallaremos
su cura”.

Chile perdió una gran oportunidad. Desde 2021 fue nominado al Premio Nobel de
Medicina con el apoyo de muchos colegas del mundo y del directorio del ICC, pero
no del gobierno de nuestro país.
Se formó como Doctor en Bioquímica en la Facultad de Ciencias de la Universidad
de Chile, sumado a un postdoctorado en el National Insititute of Health y como
becario en la Universidad de Colorado de Denver. Su campo fértil fe la
biomedicina. A pesar de su exitosa trayectoria y disuadido a seguir trabajando
allá, decidió regresar a Chile en los años 90 con el ímpetu de dar valor a la ciencia
y con el amor que le tenía a su Coyhaique donde transcurrió su juventud,
ensimismado con su naturaleza.
Desde más de 30 años insistió en el rol clave de la proteína TAU en el origen del
Alzheimer. Propuso su teoría de la “Neuroinmunomodulación”, una sucesión de
eventos en que interactúan la genética, el metabolismo y el medioambiente. Como
resultado, en la Tau se produce un autoensamblaje anormal en su estructura
tridimensional (mediada por la identificación de la enzima CDK5), lo que induce
una hiperactivación del sistema de defensa del cerebro (microglías) que terminan
por dañarlo y producir inflamación crónica.
A diferencia de la aclamada Beta Amiloide que parece no tener ningún rol
importante, la proteína TAU ya anómala forma novillos que desintegran el
citoesqueleto (microtúbulos) que sustentan las neuronas impidiendo la conexión
sináptica entre ellas.
Tal es el legado que deja el Dr. Ricardo Maccioni, materializado en el alto impacto
de citas de sus papers, haber formado una multitud de doctorados y el
biomarcador Alz Tau que con una simple muestra de sangre entrega la
probabilidad de desencadenar el Alzheimer con 20 años de anticipación, el tiempo
suficiente para frenar esta patología capaz de robar los recuerdos de quienes la
padecen.
Con muchas distinciones internacionales a su haber, su vida no ha sido fácil. Más
bien vivía de un milagro, que enfrentaba con su mente positiva, ánimo reluciente
música, poemas y su rostro siempre sonriente. Salió adelante con un problema
autoinmunidad y después de dos cánceres, habiendo vencido el primero.
Uno se enamoraba de su mente prodigiosa y de su espíritu radiante. De hecho, en
su penúltimo cumpleaños, un amigo presente en la celebración cambió de rumbo
cuando lo conoció y se dedicó a la ciencia. Expresó textualmente “quedé
enamorado desde que conversé la primera vez contigo, a lo que Maccioni riendo
le respondió “no lo sabía”. Recibió aplausos de todos quienes lo acompañábamos.
Extrañaremos este año estas festividades, siempre con músicos en vivo y entre
ellos llos uno de sus cuatro nietos, Massi, que nos deleitaba con su guitarra. Fue
padre de tres hijos, Cristóbal, Constanza y Andrea, y cuatro nietos.
Estañaré las conversaciones y, a veces discusiones sobre temas, que teníamos a
diario. Aprendí tanto de él y también cuando lo conocí quedé prendida de la
lucidez de su mente. Su último homenaje fue haber recibido a distinción de la
Orden de la Estrella de Italia, en el grado de Caballero en enero de 2026.